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Tras más de una década de afición por el universo de Mutant Chronicles, y ante la escasa cantidad de contenidos en castellano en la red sobre esta ambientación, hemos decidido crear el que esperamos sea el lugar de referencia en nuestro idioma sobre Mutant Chronicles Juego de Rol, Warzone, Doomtrooper y Mutant Chronicles Juego de Miniaturas Coleccionables. Empezamos la andadura en noviembre del 2005 con la creación del foro, y después de tanto tiempo, en el que gracias a los colaboradores del foro hemos reunido gran cantidad de material original y traducido, llegó el momento de ordenar y plasmar todo ese trabajo en una web. Esperamos que esta web te sea de utilidad si eres aficionado a esta ambientación, y si no lo eres, que tu paso por aquí sirva para que te conviertas en un nuevo seguidor del universo Mutant Chronicles.
Te invitamos a participar en este proyecto siempre abierto, buscamos colaboradores que aporten información, ilustraciones, traducciones, cualquier material sobre Mutant Chronicles para ir añadiendo y ampliando los contenidos. Puedes unirte a nuestra comunidad en el foro, o escribirnos a nuestro mail de contacto.
Te esperamos…
- El Equipo de Mutant Chronicles España.
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El Éxodo
Los últimos años de una Tierra moribunda...
Las cosechas se han arruinado y las naciones se mueren de hambre. La población se agrupa temiendo la constante amenaza de guerra total. Millones de desesperados piden a gritos ser liberados de su planeta natal envenenado.
En las salas de juntas de las grandes torres corporativas se hacen planes, que maduran en secreto durante décadas. Se construyen brillantes naves plateadas de costes desorbitados. Se reforman planetas enteros según los dictados de los científicos corporativos.
Se tiende una capa atmosférica alrededor de la luna. Los desiertos rojos de Marte se vuelven fértiles. Florecen las junglas bajo las nubes de Venus. La Tierra se saquea y explota para poder llevar a cabo este impresionante proyecto hasta que llega el día en el que todo está preparado y las corporaciones anuncian su plan. |
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| Ahora hablaré del Éxodo, de los millones de personas que subieron a las grandes Arcas, elegidos de entre los mejores y más brillantes de cada Corporación, y de los llantos y lamentos de los que fueron abandonados para vagar por siempre por las Tierras Malditas y de los tumultos y protestas de todos aquellos que supieron demasiado tarde que no se contaba con ellos.
Ahora las banderas de las Megacorporaciones ondeaban jactanciosamente al viento de los nuevos mundos.
Fue una época de esperanza, terror y promesas rotas, el amanecer de una nueva era. Los hijos de las Megacorporaciones aterrizaron en los lugares preparados para recibirles. Cada corporación tenía un sueño, una visión particular de un mundo perfecto, un ideal al que aspiraban todos sus ciudadanos. Cada corporación luchó por conseguir ese ideal en los nuevos mundos del reformado Sistema Solar. |
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Los orgullosos Pioneros de la poderosa Capitol pusieron pie en el suelo de Luna, y empezaron a construir la ciudad más grande que jamás conocerán los nuevos mundos. Se apropiaron de las fértiles llanuras rojas de Marte y colonizaron sus Tierras de la Libertad.
Los Constructores de Bauhaus trabajaron en las junglas sofocantes y archipiélagos volcánicos de Venus, para levantar ciudades, fábricas y enormes fincas. Lucharon contra los poderosos monstruos y las terribles condiciones del entorno para construir un orden nuevo y perfecto.
Los comprometidos ciudadanos de Mishima excavaron sus ciudades-caverna bajo las arenas ardientes de los desiertos de Mercurio. El gran inframundo se pobló rápidamente. Donde una vez sólo hubo oscuridad, ahora brillaba la luz. Los mineros cavaron profundamente y sus herramientas brillaban al rojo blanco. El Señor Supremo Mishima sonrió cuando vio que su obra era buena. |

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Imperial luchó para hacerse sitio en el superpoblado Sistema Solar enviando grandes destacamentos de Conquistadores para obtener territorios por todo el Sistema Solar y para explotar los terrenos desconocidos del cinturón de asteroides y los mundos exteriores.
Los trabajos eran incesantes por todas partes. Todos los nuevos mundos del hombre eran un hervidero de actividad. Se fundaron grandes ciudades y se establecieron grandes rutas comerciales. Con toda esta actividad, solo había un lugar que permanecía tranquilo.
La vieja Tierra permanecía ignorada degenerando hasta la barbarie. Era un padre senil abandonado por sus hijos. Sus habitantes no albergaban ninguna esperanza y las arenas engulleron sus ciudades.
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| Primeras Guerras Corporativas
Las corporaciones observaron sus mundos y vieron que todo era bueno. Todo el Sistema Solar estaba bajo su control. Nada poda desafiar su dominio. La suya era la civilización más grande, más poderosa y más avanzada que jamás había existido. Controlaban tecnologías que estaban más allá de los sueños de cualquier humano. Podían curar al enfermo y alimentar al hambriento. Conocían los secretos para alterar planetas enteros. Eran orgullosos y altaneros pero su orgullo no serviría para nada, porque iban a encontrar un poder que desafiaba todo conocimiento humano. Cada aspecto de nuestra civilización estaba condenado al fracaso.
Todo comenzó cuando los Conquistadores de Imperial llegaron a Nerón, el planeta frío y oscuro situado en la frontera de nuestro Sistema. Allí encontraron una extraña lápida. No tardamos mucho tiempo en comprender qué habían despertado al abrirla, aunque se perdió al instante el contacto con ellos. Poco después la Simetría Oscura atravesó el Sistema y empezó a infectar las poderosas Máquinas Inteligentes. Había comenzado la primera y más sutil tentativa del Alma Oscura de doblegar a la humanidad.
Empezaron a suceder extraños acontecimientos. |

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Los complejos sistemas tecnológicos fallaron. Las centrales eléctricas explotaron destruyendo ciudades enteras. Las Máquinas Inteligentes enloquecieron, volviendo sus armas automatizadas contra la población civil. Las grandes redes de crédito electrónico se colapsaron, hundiendo el sistema económico. Aparecieron nuevas plagas que sembraron la muerte entre la población. Por todas partes se escuchaban rumores de sabotaje y la corporaciones se culpaban unas a otras. Las influencias malignas saturaron las Máquinas Inteligentes, señalando como culpables de todo a las corporaciones rivales, cuando eran inocentes.
En medio de la confusión, nadie podía diferenciar la verdad de la mentira. Los hombres confiaban tanto en las máquinas que seguían creyendo lo que decían aún cuando sus propios ojos veían algo diferente.
A medida que se colapsaban los sistemas, iban desapareciendo los títulos de propiedad y dejaron de existir las facturas y los contratos. Toda la economía, de la que dependía la prosperidad de los mundos, se evaporó de la noche a la mañana. Cuando las fábricas automáticas se detuvieron y todo el Sistema se quedó sin energía, sus habitantes se rebelaron, culpando de la catástrofe a sus líderes.
Lo más fácil para los gobernantes era culpar a las corporaciones rivales y la tensión resultante condujo a un conflicto abierto. Llega una era oscura nueva. Comenzó la Primera Guerra Corporativa. En el Marte meridional, las tierras más fértiles y prósperas del Sistema Solar fueron arrasadas por los combates entre Capitol, Mishima e Imperial. En el archipiélago Gravetón de Venus, en las Mil Islas, estalló una lucha titánica entre Bauhaus, Mishima y Capitol. |
Se combatía en cada mundo civilizado, entre todas las corporaciones. El miedo alimentaba las luchas. Temían que la oscuridad se adueñara de todo, que la tecnología se adueñara de la humanidad. Se forjaron nuevas alianzas cuando alguna de las partes implicadas veía una ventaja temporal, pero esas alianzas se olvidaban cuando surgía la menor oportunidad. Fue una era de traiciones terribles que alimentaban los odios y resentimientos que persistieron durante siglos. Fue una era de violencia desbocada en la que las corporaciones se atacaban entre sí a la menor provocación. Los combates engendraban más combates. La violencia alimentaba la venganza.
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La Fundación de la Hermandad
En esta era surgió un hombre clarividente que nos trajo la esperanza. Su nombre era Nathaniel Durand. Iba a convertirse en el primer Cardenal de nuestra amada Hermandad.
Durand nos advirtió de la oscuridad que nos rodeaba, de la cercana amenaza de la Simetría Oscura. Nos demostró cómo las Máquinas Inteligentes se habían convertido en sus herramientas, cómo habían sido infectadas por la esencia del mal y cómo se habían rebelado contra sus controladores humanos. Predicó la guerra contra las máquinas y la gente corriente le escuchó. Destrozaron a martillazos las Máquinas Inteligentes. Demolieron los complejos y las centrales eléctricas.
Nathaniel Durand fue el primer usuario de nuestro bendito Arte y enarboló las fuerzas de la Luz. Enseñó sus artes a sus discípulos más fieles y les envió a todos los mundos para llevar su mensaje. En cualquier sitio en el que predicaron los Portadores de la Luz, fueron escuchados por la gente corriente. Su mensaje era sencillo pero tenía sentido en el caos mundial. Muy pronto, la influencia de Nathaniel Durand se dejó sentir en cada corporación.
En estos tiempos de guerra y masacres dio a la gente algo más precioso que el oro, la esperanza.
Y se hizo patente que las corporaciones no podían matar a Durand ni acabar con su mensaje sagrado así que decidieron negociar. Recocieron públicamente su autoridad espiritual y cedieron sus máquinas propagandísticas para propagar su mensaje. Creyeron que podrían utilizar sus enseñanzas para controlar a la gente. Guardaron los diseños de los viejos ingenios y ordenaron de manera entusiasta a sus soldados que procedieran a destruir cualquier cosa que mostrara el más leve indicio de manipulación por parte de las Máquinas Inteligentes. |
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Y así se extendió la palabra de Nathaniel por todos los planetas, y los poderes de la Luz se propagaron ante la inminente lucha contra la oscuridad. Bendito sea.
En la actualidad, la gente ansía las palabras de Nathaniel el bendito, de la misma manera que antes buscaba alimento. El propio Durand vio que debía organizar un ejército capaz de competir con la Oscuridad por la posesión del alma de los hombres. De estas dos premisas surgió nuestra Hermandad.
Nathaniel Durand fue proclamado primer Cardenal, y rápidamente se convirtió en el líder espiritual y temporal más poderoso que la humanidad había conocido. Luego ordenó la creación de los Cuatro Directorios.
En los primeros años de mandato del Cardenal Durand, miles de millones de personas se unieron a la Hermandad, ansiosos de escuchar las enseñanzas espirituales del Cardenal. De buena gana cada uno se desprendía de una décima parte de sus ingresos para ayudar a extender su palabra.
El Cardenal ordenó que este dinero se empleara en construir Catedrales, poderosas estructuras que serían bastiones de la fe y faros de esperanza y luz erigidos en las ciudades del hombre. |
El Cardenal se dio cuenta de que las guerras corporativas debían finalizar cuando supo que una humanidad dividida caería inevitablemente en brazos de la oscuridad. Envió emisarios a cada una de las Megacorporaciones y les exigió que firmaran la paz si no querían enfrentarse a la ira de la Hermandad. Con vacilación y de mala gana, cada Megacorporación mandó a sus representantes a la mesa de negociaciones, para evitar que el poder de la Hermandad les dejara en inferioridad respecto a sus enemigos. Tras veinticinco años de duras y arduas negociaciones, se firmó el Tratado de Heimburg. La Primera Guerra Corporativa había finalizado. El Cártel fue puesto en escena para resolver las disputas entre corporaciones. Comenzó una breve era de esperanza. No duró demasiado. Investigando lo que sucedió a sus predecesores, un grupo de Conquistadores de Imperial fue enviado en secreto y aterrizó de nuevo en Nerón. Allí encontraron el Primer Sello de Repulsión.
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El Primer Sello de Repulsión
El Primer Sello fue roto y se liberó a los sirvientes del Alma Oscura. Una ola de terror recorrió el Sistema Solar. Algunos Videntes de la Hermandad se volvieron locos. De sus labios salieron espumarajos y se sacaron los ojos aterrorizados por lo que estaban contemplando. Algunos se convirtieron en Herejes. Profetas de la Oscuridad, que despotricaban contra la Bendita Hermandad. Durante un año, los habitantes de los mundos civilizados sufrieron horribles pesadillas. Después las pesadillas se hicieron reales. La Legión Oscura descendió sobre los mundos de la humanidad como una guadaña que sembraba a su paso la destrucción, la desesperación y la corrupción. En los planetas habitados se erigieron enormes Ciudadelas de la noche a la mañana. A pesar de su poderío militar, las corporaciones no estaban preparadas para combatir a este nuevo e implacable enemigo. Grandes áreas de Marte, Venus y Mercurio cayeron en manos de los terribles invasores.
Los ejércitos de monstruos avanzaban en todos los planetas. |
La resistencia humana más encarnizada apenas demoraba su paso. Ciudad tras ciudad, fortaleza tras fortaleza cayeron ante los poderes de la Gran Oscuridad. Sólo Luna, hogar del Cardenal y localización de la primera y más grande de las Catedrales quedó intacta. Los refugiados llegaron a ella desde todos los rincones del Sistema Solar.
Poco a poco se conocieron los nombres de los líderes de la Legión Oscura. Poco a poco se tuvo noticias de los Apóstoles Oscuros; Illian, Señora del Vacío y Tejedora de las Pautas Oscuras; Muawijhe, el Apóstol de la Locura y Señor de las Visiones; Semai, Señor del Odio y Príncipe de las Mentiras; Algeroth, el Señor de la Tecnología Oscura y Apóstol de la Guerra y, finalmente, Demnogonis, el Mancillador, el Apóstol de la Corrupción y Señor de todo lo Impuro.
Para entender la naturaleza de los Apóstoles Oscuros debes comprender la Simetría Oscura. La Simetría es una Pauta Mística del más puro mal que fluye por todas partes y conecta todas las cosas. Los Apóstoles son parte integral de esta Pauta. Cada uno forma parte de ella y cada uno la controla. Se podría decir que cada Apóstol forma parte de un todo, una parte consciente de la estructura total, capaz de manifestarse de forma física.
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| La llegada de los Apóstoles
Después llegó la era del terror. El poderoso Algeroth, Apóstol de la Guerra y Señor de la Tecnología Oscura hizo su aparición en Venus y nada pudo resistírsele. Era el enemigo definitivo de la humanidad. Sus ejércitos eran superiores en número a los de cualquier corporación. Sus armas eran extrañas y terribles. Hordas interminables surgían de las necrocámaras y cámaras de distorsión de sus Ciudadelas.
Los Necromutantes lideraban a miles de Legionarios No-Muertos comidos por las moscas en el campo de batalla. Los poderosos Ezogules galopaban a través de las abigarradas filas de los ejércitos corporativos. Razidas de carne rocosa se abrían camino con sus enormes armas. Con Algeroth al mando, los ejércitos de la Oscuridad parecían invencibles. Caminó a través de la masacre mientras de su cuerpo surgían todo tipo de armas. Quienes le hicieron frente murieron. Era implacable, despiadado, astuto, el enemigo más terrible al que jamás se había enfrentado la humanidad. Armadas con la Tecnología Oscura creada por el ingenio de sus Tecrones, las cohortes de Algeroth eran prácticamente invencibles. Las fábricas de sus Ciudadelas vomitaban incesantemente armas para la Legión Oscura, hechas a partir de su Tecnología Oscura. Sus ejércitos eran los más numerosos. El simple rumor de su presencia bastaba para que los ejércitos se desbandaran histéricos por todo el campo de batalla. Era el Apóstol Oscuro más temido. La victoria parecía cierta para él. Apareció para hacer pasar a la humanidad el peor momento de toda su historia.
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La Cruzada Venusiana
El único que no desesperó fue el Cardenal. Creía con fe en el inevitable triunfo de la humanidad. Caminó entre las masas curando al herido, salvando al enfermo, predicando al fiel. Allí por donde caminaba, brillaba la luz y la esperanza llenaba los corazones de los que le escuchaban. Sabía lo que debía hacerse.
Convocó a todos los jefes de las Megacorporaciones y les dijo qué se esperaba de ellos. Al principio lo rechazaron, temerosos de perder sus antiguos poderes y privilegios si se sometían al líder de la Hermandad. El Cardenal Durand no discutió. Simplemente indicó que si triunfaba la Legión Oscura de todas formas lo perderían todo. Los poderosos señores de las corporaciones sopesaron sus afirmaciones y descubrieron que estaba en lo cierto. Estuvieron de acuerdo con el plan del Cardenal, que se puso en marcha ese mismo día.
Los Inquisidores y Misioneros se movieron entre las fuerzas armadas de las corporaciones, predicando la Palabra Santa, escudando de la Oscuridad a los soldados con la Luz del Arte. |
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Los ejércitos de la humanidad finalizaron su larga retirada y comenzaron a resistir. Los discípulos de Algeroth no volvieron a conseguir victorias sencillas sobre enemigos aterrorizados. Ahora encontraban resistencia enconada de guerreros decididos que sabían que eran la última esperanza de la humanidad y que incluso el más mínimo acto de heroísmo podría desequilibrar la balanza en este conflicto cósmico entre el bien y el mal definitivo.
Mientras tanto, el Cardenal llamó a su presencia a las fuerzas de élite de todas las Megacorporaciones y las preparó para la batalla. Hasta él fueron los Leones Marinos de Capitol, los Hatamoto de Mishima, los Rangers Venusianos de Bauhaus y los Boinas Ensangrentadas de Imperial. Fueron reforzados por contingentes del Segundo Directorio y liderados por los poderosos Doomtroopers. Fue la mayor reunión de héroes de la historia de la humanidad. Tenía que ser así. El plan del Cardenal Durand era sencillo; llevarlos a Venus para enfrentarse al mismísimo Algeroth.
El Bendito y el Apóstol de la Guerra se encontraron en el campo de batalla. Los guerreros de la humanidad se enfrentaron a una horda gigantesca de Ezogules, Legionarios, Nefaritas y Centuriones. Rodeado de su guardia personal, la legendaria Furia, El Cardenal abrió una senda roja de destrucción hasta que llegó a Algeroth. El Santo y el Señor de la Destrucción lucharon durante un día y una noche. Combatiendo a todos los niveles. La Espada Sagrada resonó contra la Armadura Simétrica. Las Balas Negras rebotaron en las Santas Vestiduras. Olas de Simetría Oscura intentaron sofocar la Luz. Por fin, el Cardenal dominó a su rival y Algeroth huyó al interior de su Ciudadela, perseguido por Nathaniel Durand. Allí, en el Santuario, ante el mismísimo altar de Algeroth, el Cardenal derrotó al Señor Demonio de la Tecnología Oscura, pero recibió una herida mortal. |
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Y de esta manera, en su mayor triunfo, Nathaniel Durand fue derribado. Nuestro regocijo por su triunfo quedaba mermado por el dolor de su perdida. Pero no se perdió todo; Durand fue sucedido por el Mariscal Supremo de Bauhaus Toth, un hombre de santidad probada y fervor guerrero. Tras la derrota de Algeroth, el Cardenal Toth se hizo cargo de la guerra contra la Legión Oscura. Poco a poco fue rechazándolos de los mundos que habían conquistado previamente. La Hermandad condujo a la humanidad a una victoria cierta. Las Ciudadelas fueron cayendo una a una. Los ejércitos de la Legión Oscura derrotados uno tras otro.
Lentamente, pero con paso firme, la humanidad consiguió imponerse y las fuerzas de la Oscuridad se vieron obligadas a retirarse a las regiones exteriores del Sistema Solar.
Era inevitable que la humanidad se volviera hacia la Hermandad buscando guía. ¿Acaso el Cardenal no había liderado a la humanidad en el peor de sus momentos? ¿No había sacrificado su propia vida para salvar a su gente? La población estaba cansada de guerra, cansada de corrupción. Anhelaban una nueva era y nuestra Hermandad les mostró el camino.
Se finalizaron las obras en las grandes Catedrales, que se convirtieron en lugar de peregrinación para los fieles. El Cardenal Toth ordenó que se grabaran en sus muros las Crónicas de nuestra Hermandad y promulgó Edictos para erradicar para siempre la Oscuridad y para que no volviera la época de conflictos corporativos. Los tres Edictos de Toth eran sencillos:
- Ningún humano intentará crear una máquina que piense como un hombre.
- Ningún humano viajará más allá de la órbita de Júpiter, para evitar volver a llamar la atención de la Oscuridad.
- Ningún humano intentará estudiar la Oscuridad.
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La Era de la Fe
Así comenzó una edad de oro. Los representantes de nuestra gloriosa Hermandad estaban por todas partes, supervisando todos los estratos de la sociedad, asegurándose de que la humanidad permanecía pura de palabra y obra. Erradicaron la herejía y se aseguraron de que no se llevaban a cabo investigaciones prohibidas. Observaron cómo se restringían las fricciones entre corporaciones. Dieron ejemplo a la humanidad y la paz reinaba por doquier. Cegada por la pureza de la Luz, la Oscuridad retrocedió.
Durante mil años no se volvió a oír hablar de los Apóstoles Oscuros.
Algunos Herejes aseguran que esta fue una era de anquilosamiento en que la humanidad no evolucionó. Dicen que el Primer Edicto acabó con todo el progreso y que los Inquisidores excesivamente apasionados echaron por tierra toda investigación. Mantienen que el Segundo Edicto evitó que el hombre alcanzara las estrellas. Aseguran que el Tercer Edicto se usó para justificar una era de represión, y se interpretó de tal manera que toda la información acerca de la Legión Oscura fue erradicada. Son estúpidos, los tres Edictos del Cardenal Toth son justos y sabios.
Tristemente solo apreciamos su significado tras la calamidad que se produjo después de su incumplimiento.
La mayor tragedia del hombre es que olvida. A medida que la calma dominaba la Era de la Fe, los hombres olvidaron muchas cosas. Los Inquisidores eliminaron cualquier referencia a la Legión Oscura, pues temían que la tentación que representaba ese conocimiento podía llevar a los humanos por el mal camino. |
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Se olvidaron del azote de la Legión Oscura cuando prestaron atención a otros conflictos. La Lucha Lamentable de Imperial, la Guerra por el trono en Bauhaus, las Guerras de Graveton entre corporaciones hicieron olvidar los recuerdos de otros conflictos más graves. Al principio, los hombres empezaron a recordar a la Legión Oscura como una mera leyenda y después pensaron que se trataba de una treta que la Hermandad usaba para justificar su propio poder.
Los regentes de las corporaciones habían olvidado su antigua gratitud hacia el Cardenal y los Edictos de la Hermandad les irritaban. Acusaron a la mismísima Hermandad de volverse venal y corrupta, y había bastante verdad en sus acusaciones.
Muchos se unieron a la Hermandad porque la veían como una vía hacia el poder temporal. La corrupción se convirtió en endémica en la Misión y se creo una nueva célula en la Inquisición para investigarla. Los tres Edictos de Toth fueron incumplidos uno tras otro.
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| En primer lugar surgió una nueva Megacorporación, Cybertronic, una fuerza que ignoró el primer Edicto contra las Máquinas Inteligentes, una fuerza que se mofó de las santas palabras del Cardenal como si fueran meras supersticiones. Nació de una manipulación colosal en la Bolsa de Valores en la que un oscuro holding se convirtió de la noche a la mañana en la Quinta Megacorporación. Sus filiales ofrecían nuevas tecnologías y armas, y tal era la avaricia de las demás corporaciones que comerciaron con ella, en vez de responder a la santa llamada del Cardenal para emprender una justa cruzada contra ella.
Cybertronic supone un regreso a todo lo que detestamos, un retroceso a la era de las Máquinas Inteligentes que eran tan vulnerables a la Oscuridad y que casi nos destruyen. Cybertronic no solo intenta crear máquinas que piensen como un hombre sino que se enorgullece de ello. Usa Máquinas Inteligentes como armamento. Guerrea con enormes robots de combate y con sus Cazadores humanoides, que son máquinas que no sólo piensan como un hombre, sino que también imitan su forma. También hay que tener en cuenta a sus Coraceros; humanos que han mezclado su propio cuerpo con los diabólicos sistemas de Cybertronic, de la misma manera que los cuerpos de los Herejes se impregnan de Simetría Oscura.
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Segundas Guerras Corporativas
Era inevitable que la aparición de una nueva corporación rompiera la armonía que nuestra Hermandad había tardado tanto tiempo en conseguir. El equilibrio de poder cambió cuando los componentes y armas de Cybertronic llegaron al mercado.
Las primeras escaramuzas estallaron en Mercurio entre Mishima e Imperial por el control de Fukido. En Venus, las corporaciones emprendieron una guerra de todos contra todos por el Archipiélago Graveton. Al sur de Marte, todas las corporaciones combatieron por la posesión de las tierras fértiles. Los choques armados y las guerras a pequeña escala surgían por todas partes. Antes de que nadie pudiera detenerlas, las Megacorporaciones había vuelto a seguir sus viejas pautas de enfrentamientos y conflictos. La Era de la Fe había terminado. Comenzaba la Segunda Guerra Corporativa.
En esta nueva era no hubo paz. Sólo había breves respiros que aprovechaban los combatientes para rearmarse. Se forjaron alianzas momentáneas entre dos potencias para vencer a una tercera, aunque ese tipo de alianzas se rompían cuando los antiguos socios disputaban por los despojos. Fue una época de guerra total en la que las Megacorporaciones se volvieron a involucrar en una lucha interminable.
Fue una época en la que la mayoría de la humanidad mantenía su cabeza baja y deseaba que les dejaran en paz.
Los empleados de la corporaciones creían que sus superiores tenían la razón, mientras que el resto rezaba para que las bombas no cayeran sobre ellos. Los agentes libres luchaban diariamente para ganarse la vida a la sombra de los gigantes corporativos. Sólo el Cártel y la Hermandad estuvieron por encima de los conflictos e intentaron mantener la paz.
Una vez más, las naves espaciales se aventuraron más allá de Júpiter. No encontraron resistencia. Unas cuantas llegaron incluso a Nerón. Ninguno regresó. Era una advertencia a la que nadie prestó atención. Las Guerras Corporativas continuaban. La violencia alcanzó niveles insospechados. Ciudades enteras fueron borradas del mapa. Las fortificaciones se propagaban como un cáncer sobre la superficie de los planetas. |
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Y sólo entonces sucedió algo que detuvo momentáneamente las actividades bélicas de las Megacorporaciones. Se fundó una nueva Ciudadela en los desiertos de Marte. Como el primer síntoma de una enfermedad terrible, había aparecido cuando la guerra era más intensa. Inmediatamente, Capitol envió una escuadrilla de cazas de combate para destruirla, pero sus aeronaves fueron derribadas por Imperial. Nadie sabe por qué.
Se enviaron emisarios al Cardenal a toda prisa. La fuerza de Doomtroopers entró de nuevo en servicio y fueron enviados a investigar la Ciudadela. Los Doomtroopers supervivientes informaron que estaba habitada. Las élites corporativas se estremecieron. Lo que durante tanto tiempo habían pensado que era una leyenda, existía. La Legión Oscura había regresado.
Las corporaciones esperaron temerosas.
En remotas regiones surgían de la noche a la mañana nuevas Ciudadelas. Se enviaron tropas y se declaró la guerra. La Legión Oscura había vuelto reforzada con una cantidad de soldados no vista desde la Cruzadas Venusianas. Sus naves oscurecieron los cielos. Ahora la humanidad se enfrentaba, otra vez, a la más terrible amenaza. La locura humana no parece tener límites y en el trasfondo de las Guerras Corporativas, cada bando intenta usar la llegada de la Oscuridad para su propio interés.
A pesar de todo, hay signos de esperanza. Los legendarios Doomtroopers vuelven a pisar los campos de batalla. |
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A medida que crece la amenaza de la Legión Oscura, el poder del Cardenal también lo hace. Bajo la bandera del Cártel, las Megacorporaciones han dejado a un lado sus diferencias para obtener unas cuantas victorias sobre la Legión.
En esta era en la que el destino de la humanidad pende de un hilo, en la que la amenaza de la Oscuridad podría obligar a la humanidad a unirse. Si no lo logramos, pereceremos. Hermanos, sólo podemos rezar para que esto no suceda. Debemos resistir juntos o morir.
Esta es una era de héroes.
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