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Agente Libre
 

Así que ¿quieres ser un Agente Libre? Lo primero que deberías preguntarte es si vales para el puesto. La vida del Agente Libre puede parecer divertida cuando te dedicas a mover papeles en una oficina, pero no lo es tanto cuando te encuentras mirando al extremo peligroso de una Bolter. Es un negocio duro y sucio, que requiere tipos duros y violentos. Ya , claro, crees que tienes la actitud adecuada y las habilidades precisas. He conocido a cientos de tipos como tú. Soldados recién licenciados de una unidad de elite y deseosos de probar lo duros que eran. Polis limpios que se hartaron de la corrupción y decidieron que podían hacer justicia por su cuenta. Tipos que habían hecho un poco de dinero y que buscaban una manera atractiva de ganar más. La mayoría habían visto una película demasiadas veces y pensaban que la respuesta era convertirse en Agente Libre. El problema es que éste es el mundo real. Tus colegas no te cubrirán y tu primer error puede ser el último. ¿Sigues conmigo? ¿sigues teniendo visiones de una preciosa rubia de Bauhaus on traje de noche de Favoricci que entra en tu oficina diciéndote que sólo tú puedes salvarla? Malas noticias, chico. Eso sólo pasa en las películas. La única rubia de Bauhaus con la que me he cruzado me noqueó de un culatazo y me tiró de un coche en marcha. Todavía tengo las huellas de las ruedas de la motocicleta que pasó por encima mío. Quizá creas que algún tipo rico va a pedirte que busques a su yerno desaparecido , y quizá podrás ligar con la apenada viuda. A veces sucede, pero tengo algo que decirte. La gente rica no consigue su posición regalando dinero. Hay muchas probabilidades de que acabes palmando por la mitad de tu tarifa habitual, y que la viuda se marche con algún pijito. Siempre lo hacen. Quizá pienses que puedes ganarte la vida trabajando para las megacorporaciones. Sé que has oído historias acerca de agentes libres en misiones secretas para Imperial o Capitol. De nuevo, es cierto. Pero por un motivo. Negar toda relación. Las corporaciones libran escaramuzas en los límites de sus esferas de influencia, pero nadie quiere una guerra en los núcleos industriales si puede evitarse. Por eso nos utilizan en sus operaciones de sabotaje, asesinatos y secuestros. Te dirán que el sol brilla en tu cartuchera cuando quieran algo, pero si te cogen, tus amigos del CSI-4 nunca habrán oído tu nombre. ¿Sigues insistiendo? Al menos has demostrado algo. O eres bobo o estás muy desesperado, así que vamos al grano.

- Michael MacBride, Agente Libre ex-Imperial

 

 
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La Oficina

Para la mayoría, lo más difícil es conseguir el dinero para comenzar. Todo cuesta dinero; la oficina, la secretaria, los sobornos, etc. Muchos de los listillos son incapaces de procurarse ese dinero y vuelven al mundo seguro y cómodo del empleo corporativo. Supongamos que tienes el dinero. Es tu paga de licenciatura o una herencia, o quizás lo hayas ganado a las cartas. Tu misión es muy simple. Consíguete un local. En primer lugar, mira los brillantes rascacielos de oficinas del distrito de Capitol. A continuación, olvídalos. Quizá más adelante, cuando tengas éxito, te puedas permitir un pequeño y discreto piso frente al pináculo, pero hasta entonces debes conseguir algo barato y funcional. Eres el chico nuevo en la calle. No tienes reputación, ni tampoco demasiados contactos. La gente que ocupa las discretas oficinas a la sombra de la Catedral de Luna tienen ambas cosas. Tu meta es labrarte una reputación y conseguir contactos. Quizá entonces lleguen las vacas gordas.

 

Lee los anuncios de prensa. Habla con los caseros. Los mejores sitios en los que buscar son la periferia de los distritos industriales. Los alquileres de oficinas son baratos y puedes bajar aun más los costes si haces que la oficina te sirva de apartamento. No serás el primer Agente Libre que duerme tras su mesa. Pero ten cuidado a quien se lo dices. Si se hace público, cualquier capullo que te guarde rencor sabrá donde encontrarte 24 horas al día. Si andas mal de pasta, o eres tacaño, busca un edificio en ruinas, o una casa ocupada, y hazte sitio. Lo más probable es que el casero o la policía den el lugar por imposible. El problema es que quizás tengas que romper la cabeza a unos cuantos vecinos para que respeten tu propiedad. Y lo pasarás mal para conseguir teléfono o algo similar. Los pobretones no suelen tener donde elegir, y hay maneras de solucionar esos problemas. Si sabes donde buscar, siempre podrás encontrar a un técnico que te conecte al sistema por un precio. Volveremos a esto un poco más adelante. En cualquier caso, patéate las calles y encuentra un sitio que te guste. Habla con los vecinos, averigua como es el barrio. Asegúrate de que el local tenga una salida de emergencia, una puerta trasera o una escalera de incendios. Nunca se sabe cuando vas a tener que marcharte con prisa.

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Si puedes evitarlo, no pagues más de 2000 coronas mensuales de alquiler, e intenta que los muebles vayan incluidos en el precio. Todo lo que necesitas es un escritorio, un archivador y un teléfono. La cama plegable y el saco de dormir son opcionales, y también las cortinas y la cisterna de agua. Siempre me ha gustado que mi nombre aparezca en el cristal de la puerta que separa el vestíbulo de mi despacho, pero eso puede hacerse más adelante, cuando hayas ganado algo de dinero . Una vez que estés instalado, no te dejes avasallar por el casero. Asegúrate de que el mantenimiento se hace a tiempo. Los clientes se dan cuenta de esas cosas. Hazte esta pregunta: ¿contratarías a alguien que no supiera mantener a raya a su casero?

 

 

 
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La Ayuda

Una vez que tienes una oficina, es hora de pensar en la gente. Vas a necesitar ayuda en tu trabajo. En primer lugar, necesitarás una secretaria. Puede hacerse cargo del papeleo, coger loS recados, tratar con los clientes y mentir por ti cuando tengas resaca. Intenta que sea bien parecida. A los clientes siempre les gusta y puede distraer lo suficiente a los gorilas cuando vayan a buscarte. Pero no contrates a una que sea demasiado bonita. No quieres a nadie de quien te podrías enamorar. En este negocio, las relaciones personales son malas para la empresa. Ya han disparado a tres de mis secretarias. Son buenas chicas y lo siento por ellas, pero hubiera sido cien mil veces peor si estuviera relacionado con alguna de ellas. Aunque a algunos tipos esto no les importa. Cada semana matan a una secretaria de Jack Spillane el Loco, con la que tiene una aventura, lo que le da una excusa para descontrolarse y matar a unas cuantas personas. Por supuesto, Jack el Loco ha cumplido tres condenas en la Montaña de Ryker por homicidio voluntario.

Después consigue un buen contable, uno de esos tipos que conocen todos los entresijos del negocio, como por ejemplo, dónde conseguir licencias y permisos, o dónde están los Registros Comerciales. Si tienes que atravesar una montaña de papeleo durante una investigación, alguien que sepa diferenciar una empresa fachada de una real y que pueda examinar los libros para encontrar trampas, vale su peso en oro. Si te ves involucrado en un caso de altas finanzas megacorporativas, te alegrarás de tenerle ahí. Asegúrate de que sea un tipo en el que puedes confiar. Después de todo, es el que va a cuidar tu dinero. El mejor contable de todos es aquel que confía en ti tanto como para invertir parte de su dinero en el negocio. De esa manera, tendrá un interés real en verte prosperar. Si no puedes encontrar a nadie en quien confiar, contrata a alguien que sepa que le seguirás hasta el infierno si te traiciona. Si no puedes asegurar su lealtad, mantenles asustados, eso es lo que digo siempre.

A continuación, necesitas otras dos clases de ayudantes. Los primeros son los que tienen que patearse las calles. Quieres a alguien que sepa cómo preguntar y dónde escuchar, los que pueden hacer las preguntas adecuadas en los lugares apropiados. Son la gente que envías para hacer el trabajo tedioso mientras tienes que hacer algo más importante que ojear los números arrasados del Crónicas o ir de puerta en puerta. Los segundos son los tipos que no se arredran ante las situaciones difíciles. Créeme, llega un momento en la vida de todo agente libre en que todo depende de las armas. Cuando llega ese momento, querrás tener alguien cubriéndote en quien poder confiar. Confianza, es una palabra a la que volveremos a menudo. En Luna, en esta época oscura, probablemente no encuentres a nadie en quien confiar de manera absoluta. Lo que necesitas es a gente en la que confiar un poco más de los normal. Esto implica el encontrar a gente cuya lealtad no sólo se base en su nómina. Quieres a gente que te deba favores (por los que están agradecidos, no de los que te quitarían de en medio para librarse de un compromiso). Si necesitas fuerza bruta, es el momento de ponerte en contacto con tus viejas amistades del ejército o de la policía. Si tienes un primo que es un buen contable, contrátale. Si tienes amigos, atráeles y mantenles interesados. Recuerda que llegará el día en que tu vida dependa de la confianza en esas personas, así que hazlo lo mejor posible. Si tienes que contratar a alguien de la calle, consigue una recomendación de alguien cuya opinión valores. No contrates al primer matón con buena pinta que aparezca. Por el contrario, hay veces en los que conoces a alguien y tus entrañas te dicen que es un tipo legal. A veces tienes que dejarte llevar por esa sensación.

Intenta reunir un grupo que piense como un equipo. Escucha sus opiniones, respeta sus áreas de experiencia y comparte los beneficios. Dales motivos para confiar en ti. Ya hemos repasado toda la gente que es esencial. A veces necesitarás los servicios de otros. En un trabajo de vigilancia, puede que necesites un fotógrafo. Hay un montón de agentes libres y los colaboradores de los periódicos a menudo están disponibles. Si es este el caso, deberías cultivar algún tipo de amistad con ellos. También podrían proporcionarte con información valiosa de los últimos escándalos. Volveremos a este tema en la sección de contactos. Por último, pero no por ello es menos importante, consíguete un abogado. No tiene por qué ser honesto, aunque ayuda. Tiene que ser bueno. Tan cierto como que la Oscuridad está esperando su oportunidad, llegará un día en que necesitarás a alguien que te libre e las sudorosas garras de la policía. Quieres a alguien que sea capaz de hacerlo, rápidamente. Es el momento en que un buen abogado se gana sus honorarios.

 

 

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El Equipo

Una vez que hayas reunido a tu equipo, necesitarás equipo. La mayoría de los matones ya vienen preparados con armas que pueden usar y armaduras de su plena confianza. Puede que algunos estén pasando una mala racha, y seas tú quien tiene que proporcionárselos. No les des mucha caña. Deja que mantengan su dignidad. Recuerda lo que dije acerca de la confianza. Aquí es donde separamos a los profesionales de los aficionados. Cuando hablas de equipo, un montón de tipos piensan en armas. Discutirán hasta la saciedad acerca de la diferencia de cadencia de fuego entre un M50 y un Shogun de Tambu. Te aconsejo que ignores a esos patanes.

La primera pieza de equipo de la que habla un profesional es de su armadura. De acuerdo, un buen fusil de asalto te permite barrer a veinte oponentes en veinte segundos, pero recuerda que con una bala estás acabado. Consigue la mejor armadura que puedas. Cuanto más gruesa, mejor. Personalmente, recomendaría una gabardina de nylon balístico y un sombrero con una banda reforzada para los trabajos. Si pienso que puede ser peligroso, llevo tanto blindaje como pueda. Para trabajos en los que esperas un combate directo, consigue la mejor armadura que puedas pedir, robar, comprar o tomar prestada. Si encuentras material corporativo durante una misión, escóndelo y vuelve a por él cuando no haya nadie alrededor. Recuerda, nunca es demasiado el blindaje que pones entre tu piel y una bala. La mejor arma del mundo es inútil si estás muerto.

 

Sin embargo, ahora que he remarcado la importancia del blindaje, no creáis que me olvido de las armas. Son el pan nuestro de cada día de nuestro negocio para la mayoría de nosotros. Consigue un arma que puedas usar. No compres un M50 por que tiene buena pinta y una gran potencia destructiva. Cómpralo porque sabes como usarlo, porque es lo que aprendiste mientras estabas en las FAC. Recuerda que un arma es tan buena como el hombre que la usa. Si eres mejor con una pistola, sigue con ella. Mejor lo bueno conocido… En realidad, mi mejor consejo es que consigas pronto un buen nivel con una pistola o subfusil. La policía no te irá abriendo camino si portas armamento pesado por la calle. De hecho, alguno de nuestros agentes más celosos con la ley podrían dispararte. Consigue algo que se pueda ocultar bajo la gabardina. Deja el armamento pesado para las misiones en el campo, donde no haya nadie para hacerte preguntas comprometidas. El otro viejo consejo es que no desenfundes un arma a menos que estés listo para usarla. Y siempre pregúntate ¿necesitas desenfundarla? Un montón de tipos se descontrolan con la sensación de poder que les proporciona el empuñar una Bolter. Les impide buscar otras soluciones a los problemas. Como decía mi ex-compañero Bentoni: "Tantas armas en la ciudad y tan pocos cerebros". Se le cargó un psicópata, lo que prueba que a nadie le agrada un listillo.

 

Consigue una cámara, una pequeña, sin flash automático. En los momentos más comprometidos, pueden ponerte en un aprieto. Si puedes permitírtelos, los teleobjetivos son siempre una buena inversión. Así puedes fotografiar a los malos desde más allá del alcance de sus armas. No compres un coche llamativo. Consigue alguno rápido y cómodo que no llame la atención entre la multitud. Recuerda que seguramente alguna vez tengas que esquivar a alguien que te sigue y que tu vida dependerá de lograr una rápida huida. Por último, que tenga un gran asiento trasero. Tus socios o tú quizá tengáis que dormir en él. En mi opinión, el Rey de la Carretera de Universal Motors es casi perfecto. Es el mejor coche jamás construido para un agente libre y el mejor regalo de Capitol a la humanidad. Y por último, necesitarás pasta. Nunca tendrás suficiente. No sólo es útil para comprar equipo, si no que también sirve para sobornar gente o mantener surtido tu mueble bar. No salgas sin ella.

 

 

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Contactos

En este negocio no basta con saber cosas, tienes que conocer gente. Sin contactos no eres nadie. Aquí es donde se quedan la mayoría de los aspirantes a Agente Libre, pero no es un tema tan escabroso. Las películas y las videoseries nos han dejado la imagen del endurecido agente libre que conoce a alguien en la oficina del Cardenal y tiene amistad con el ayudante del jefe de Policía. La vida real no es así, pero todos tenemos contactos que podemos fomentar si sabemos cómo. Empieza con modestia, y piensa en la gente que te rodea. ¿Qué hay del tipo que vende el Crónicas al lado de tu oficina? Sé agradable con él. Dale propinas en las fiestas. Conversa con él siempre que puedas. Haz lo mismo con el ascensorista de tu edificio. ¿Por qué? Porque esas personas tienen ojos y están en el mismo sitio todos los días. Se dan cuenta de cosas que se salen de lo normal. Creedme, pueden salvar tu vida hablándote de los tres personajes sospechosos que han estado preguntado por tu paradero o del hombre alto que lleva esperándote tres horas cerca de tu oficina. Mantén contentas a estas personas y te servirán bien.

Aparte de esto, nos movemos en terrenos extraños. Estoy seguro que tu trabajo previo te ha proporcionado al menos un contacto útil. Si fuiste policía ¿qué hay de ese compañero de la comisaría? Si estuviste en el ejército ¿qué sabes de ese tipo al que salvaste la vida y que ahora trabaja en el campo de la seguridad privada? Si trabajaste en la oficina del Fiscal, debes seguir conociendo gente dentro del sistema legal. Si perteneciste a una corporación, debe seguir habiendo alguien dentro al que caigas bien. No olvides a tus viejos amigos. Esfuérzate en mantenerte en contacto. Pregúntales a qué se dedican, en caso de que puedas contarlo. Estas personas pueden tener un valor incalculable. Y no olvides que tus socios también pueden conocer a la gente adecuada. Cuida todos esos contactos. Si alguien te pide un favor, y hacerlo no te cuesta demasiado o no te mete en ningún lío, hazlo. En este negocio, nunca es suficiente la cantidad de personas que te deben favores. Desempeñando tu trabajo harás contactos útiles y debes cuidarlos. Recuerda que muchas de esas personas están en la misma posición que tú. Nunca saben cuando van a necesitar un favor de alguien como tú. Hazles saber que eres de esa clase de gente que devuelve los favores. Para un Agente Libre es esencial conocer a algunas personas. Búscalas. Hazles saber que existes. Sé amigable, pero no te arrastres (a menos que seas bueno haciéndolo). En el peor de los casos, trata de ponerles en un compromiso. Todo el mundo tiene algo que ocultar, y si rebuscas, puedes sacar a la luz algo interesante.

 
 

Nunca subestimes el poder de la prensa. Hay puertas abiertas a los periodistas que están cerradas para los humildes agentes libres. A veces los ricos y famosos se dignan a hablar con ellos. A veces los chismorreos que los paparazzi escuchan pero nunca publican pueden ser útiles. No olvides que los reporteros están en el afilado extremo de una de las máquinas investigadoras más poderosas de nuestra sociedad. No sólo tienen acceso a enormes archivos de información, sino que también pueden proporcionarte algo de material útil. Si puedes, ronda a los gacetilleros. Escúchales, alábales. Ofréceles golosinas de información útil que conozcas. Promételes una exclusiva del gran caso en el que estás trabajando (si estás trabajando en algo y te puedes permitir contar algo). Emborráchales, no he conocido a ningún periodista que no bebiera. Es parte de su contrato. Si tus negocios no pueden soportar un escrutinio exhaustivo, no dejes que sepan a qué te dedicas. Los abogados son personas que encontrarás con más frecuencia que un brote de salmonella en un restaurante de Mishima. No te acobardes ante ellos. Son un grupo poderoso en nuestra sociedad, y a menudo representan a personas aún más poderosas. Sé amable con ellos. Sé amable con tu abogado. Si un abogado te quiere contratar, hazle un descuento y DÍSELO. Es un favor que puedes pedir más adelante. En tus asuntos diarios, te cruzarás con picapleitos sin escrúpulos y fiscales corruptos. Este tipo de gente suele conocer a delincuentes de poca monta, y esto puede ser muy útil. Estos abogados pueden incluso ofrecerte trabajo. Ayúdales, y hazles saber que eres un tipo que sabe mantener su boca cerrada. Insiste en mantener el contacto tras el caso. Que parezca que estás ansioso por trabajar. Recuerda, lo importante es encontrar una excusa para hablar con esta gente, poner un pie en la puerta, conseguir que te cuenten cosas y hacer que recuerden tu nombre. Debes establecer una relación con ellos.

Lo mismo es aplicable a los funcionarios corporativos. Si tu cuñado trabaja para Capitol, asegúrate de enviarle una botella durante las fiestas. Si engaña a tu hermana, no se lo menciones. Mantenlo sobre su cabeza, pero no hagas nada demasiado elaborado. Podría atraer la atención de la seguridad corporativa. Si las fuerzas de seguridad corporativas se fijan en ti, hazles saber que no hay nada siniestro en tus actos y que estás disponible para lo que dispongan. Nunca se sabe. Si tienes que contactar con un empleado corporativo que no conoces, haz que parezca casual. Averigua donde van a tomar las copas después del trabajo los chicos de Imperial y frecuenta el sitio. Inicia una conversación. O telefonea a una secretaria con alguna pregunta y haz que hable. Pídela una cita. Pero por encima de todo, ten cuidado. Trata con los empleados corporativos con la misma cautela que tratarías a un perro rabioso. Las megacorporaciones son muy poderosas e implacables, y no se toman bien que haya gente que quiera hacer la puñeta a su gente.

Esto es particularmente cierto con la Hermandad. Si, ya se que son nuestros amigos y que tienen las mejores intenciones hacia la humanidad. Yo también he visto en el cine las aventuras del Padre Avunculus, Inquisidor de la Hermandad. Los Inquisidores no son así en la vida real. Claro que hay Hermanos amistosos y de mejillas sonrosadas en la Catedral. Muestran a los niños los memoritafios y nos hablan del amor que el Cardenal nos profesa. Pero no esperes que los hombres del Segundo Directorio sean así. Si lo haces, puedes encontrarte en una celda ensangrentada bajo la catedral de Luna confesando algo más que los pensamientos impuros que tienes hacia tu secretaria. Son guerreros sagrados que libran una guerra santa, y van en serio. Nunca jamás lo olvides. Tras decir esto, cabe señalar que los Hermanos son los mejores contactos imaginables. La influencia de la Hermandad se siente en cada rincón del sistema. Tienen gente por todas partes, y su brazo es largo. Si les haces un favor, no lo olvidarán. Si les haces una putada, no vivirás para olvidarlo. De vez en cuando descubrirás que la Hermandad te proporciona trabajo e información. No pienses que lo hacen por el bien de tu alma. La Hermandad siempre tiene sus razones, incluso si en ese momento no parecen claras.

Por motivos obvios, los delincuentes son contactos estupendos. Pueden conseguirte coches caros a buen precio, engancharte al teléfono y a la luz a bajo coste, pasarte armas no marcadas, etc. El único problema es que, también por motivos obvios, no les gusta que sus negocios se hagan públicos. Muchos están dispuestos a matar para evitar que esto suceda. Si por un casual conservas algunas amistades de tus días en la Montaña de Ryker, asegúrate de que saben que puedes mantener la boca cerrada. Protege siempre a tus fuentes, y nunca des sus nombres a la ley. Si necesitas encontrar a un delincuente de manera rápida, ciertos abogados, ex-policías o reporteros de sucesos pueden conseguir una cita. Por supuesto, si eres un ex-policía, ex-periodista o ex-delincuente, puede que ya conozcas a la gente adecuada. No todos tienen por qué ser mala gente. Es una época difícil, y mucha gente honrada se ha visto conducida a una vida criminal. Por último, unas palabras acerca de los siervos de los Apóstoles Oscuros. No te mezcles con ellos. Si descubres algún rastro de Oscuridad, informa a la Hermandad. No sólo tendrás la conciencia tranquila al confesar, sino que puedes aparecer como un contacto útil a ojos de la Hermandad. O por el contrario, te puedes ganar un billete de ida a una celda de confesión. Aún así, evita tener asuntos con herejes. No sólo pones tu vida en peligro, sino también tu alma. No hay dinero que valga eso.

 

 
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Sobornos y Marketing

Los sobornos son un complemento necesario en la vida del Agente Libre. Son una herramienta más, como un arma o una cámara. Recuerda, si tienes que sobornar a alguien, hazlo con cuidado. No les sueltes un fajo de billetes y le digas "Esto es un soborno" (esto no sirve si se trata de tu paga mensual a cambio de protección.) El truco de los sobornos es no insultar la dignidad o integridad de la otra persona (incluso si es eso lo que estás haciendo). Deja que salgan airosos. Los mejores sobornos son los más sutiles en los que ni siquiera hay dinero cambiando de manos. Son un favor a cambio de otro favor: tú me rascas la espalda si yo te rasco la tuya. La regla básica es que si vas a sobornar a alguien, haz que merezca la pena. Un soborno tiene que ser lo suficientemente alto para que sea tentador, aunque no tan grande que no puedas pagarlo. Obviamente, las circunstancias y lo ilegal que sea lo que pides influirán en el precio.

Puedes pagar a un policía un soborno "sobre la marcha" para que ignore tu multa de aparcamiento. Hazlo de manera discreta. Recuerda que no todos los policías privados están bien pagados. Sin embargo, la policía corporativa si suele estarlo, y tienen un mayor grado de ética profesional. Puede que no les compense aceptar un soborno si se arriesgan a perder su salario y su plan de pensiones. Ten cuidado. Quitarse de encima un asesinato es más difícil. Incluso el policía privado peor pagado va a pensárselo dos veces para no arrestarte. Pregúntate cuánto te tendrían que pagar a ti para no informar. ¿El salario de un año? ¿de dos? Recuerda que estás pidiendo a alguien que se arriesgue a ser encarcelado o ejecutado por ti. Si te lo puedes permitir, no escatimes. Las demás formas de soborno son rutinarias en nuestra sociedad. Las corporaciones sobornan con regularidad a los contratistas y viceversa. Se suelen cerrar tratos que no benefician a nadie, excepto a las partes firmantes. Esta forma de soborno son los grandes negocios. Déjaselo a los abogados.

 

Para el Agente Libre no existe la mala publicidad. Pon tu anuncio en el periódico y en la guía telefónica. Hazte un buen montón de tarjetas de visita y ofrécelas sin recato. Dile a tus clientes satisfechos que te recomienden a sus amigos. Dile a los amigos de los clientes insatisfechos que eres otra persona. El éxito genera más éxito, y el boca a boca puede ser tu mejor aliado. Si tienes un amigo en la oficina del Fiscal al que la gente pide que les ponga en contacto con alguien fiable, asegúrate de ser tú la persona fiable que siempre menciona. Asegúrate de que sabe que lo tienes en cuenta. Si matas a alguien y dices que es en defensa propia, deja una de tus tarjetas junto al cadáver. A los periódicos sensacionalistas les encanta.

 

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¿Qué Trabajos Debes Aceptar?

Todos. No hay mala publicidad, y tampoco hay un trabajo demasiado sucio. Al menos no cuando el cliente acaba de cruzar tu puerta. Averigua lo que quieren y cuanto están dispuestos a pagar. Si las cosas se ponen mal o muere demasiada gente por exceso de plomo en la sangre, te puedes echar atrás más adelante. Una vez que aceptes, investiga un poco. Averigua si hay trampas ocultas o segundas intenciones. Si las hay y no te gustan, devuelve el dinero al cliente y lárgate. Por supuesto, a estas alturas puede que ya estés muy metido y que alguien te quiera muerto. En ese caso, haz a los demás lo que ellos te harían a ti, pero házselo antes. Muchos Agentes Libres rechazan algunas misiones por principios éticos. Algunos no llevan a cabo asesinatos, incluso si están justificados y sancionados por una megacorporación. Otros creen que no hay trabajo lo suficientemente sucio como para manchar el dinero. Lo dejo a vuestro criterio, pero recuerda que al final del día tienes que comer. Algún día tendrás que decidir entre tu vida y la de otro. No critiques a nadie hasta que hayas estado allí. Ten en cuenta que las misiones ilegales están mejor pagadas. Si tienes que hacer algo de lo que no te sientes orgulloso, asegúrate de que tu paga refleja ese hecho. Y recuerda que la gente que quiere quitarse de en medio a otras personas raramente quieren dejar cabos sueltos.

 

 
 
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Cuando Aparecen los Malos

Llegará un día en el que creas que todo va suave como la seda. Tendrás dinero en tu bolsillo y bebida en tu petaca. El café estará tan bueno como tu secretaria. Habrás resuelto un gran caso y tu nombre será conocido. Habrás podido saldar casi todas tus deudas. Te sentirás emocionado, convencido de que por fin has conseguido algo. La vida será bonita. Ese será el día en que escucharás un crujido en el recibidor y tu puerta se abrirá violentamente. Aparecerán tres tipos muy duros con gabardinas muy grandes en las que ocultan armas muy potentes. Serán educados pero firmes. Te hablarán de seguros. Te advertirán de lo peligroso que puede ser tu trabajo. Querrán dinero. Has llegado demasiado lejos y quieren bajarte del carro. Tienes tres alternativas:

 

  • 1. Cargártelos
  • 2. Unirte a ellos
  • 3. Pagar
 
 

Las tres opciones tienen sus contrapartidas. Además de gastar munición costosa, la primera opción desembocará en una confrontación inevitable con la organización que envió a esos hombres. Si es un grupo importante y bien organizado, esto podría ser problemático. Si tienes intención de cargártelos, te sugeriría que investigaras un poco y vieras si eres capaz de llevarlo a cabo. Si crees que es así, adelante. Habrás librado a la humanidad de un poco de escoria mientras tu reputación de duro habrá subido como la espuma. Puede que tus nuevos amigos no quieran socios. Entonces, te tendrás que responder una difícil pregunta. ¿Te podrás mirar al espejo al afeitarte si te unes a esos tipos? Por supuesto, la respuesta es que siempre creíste que te sentaría bien la barba.

Como alternativa, podrías largarte y empezar en cualquier otro sitio. ¿Has conseguido suficiente dinero como para permitirte una oficina o apartamento en la Plaza Mayor? ¿Te hace falta un puñado de neandertales armados para decidir que es hora de mudarse?

 

Y finalmente...

hay tres reglas de oro para cualquier Agente Libre. Estas son:

 

  • 1. Sólo efectivo. Nadie puede comprar nada con promesas.
  • 2. Al menos el 20% por adelantado. Tienes que comer.
  • 3. Prioriza tus gastos. En orden descendente, tienes que preocuparte de tu ropa nueva, de los sueldos de tus empleados, de los impuestos y del alquiler.

 

Sigue estás reglas y no te podrá ir mal. ¿A qué esperas? ¡Muévete y consigue clientes!

 
   
     
 
 








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