Longshore y Mercurio
Mercurio, el planeta más cercano al sol, es extremadamente calido y de color rojo anaranjado y sigue siendo una mina de oro para las megacorporaciones. Es también el más apasionante y desafiante de los nuevos mundos.
El planeta ha sido reclamado por Mishima desde que comenzó la conquista del espacio, y aunque es extremadamente hostil para la raza humana los ingenieros de Mishima han conseguido crear unas condiciones de vida bastante aceptables, especialmente en el inmenso sistema de cavernas subterráneas y cráteres gigantescos.
La superficie del planeta es abrasadora, extremadamente seca y esteril. Allí solo hay algunos complejos mineros, puestos de vigilancia y puestos automáticos de observación. Es el brillante y atrayente inframundo, su gran red de túneles, grietas y gigantescos salones y cavernas los que hacen de Mercurio un planeta próspero y lucrativo.
Longshore
Longshore “la capital de Mishima” es la residencia del Señor Heredero Moya y su administración y de la mayoría de la burocracia central, está situada en un cráter. Sus torres y edificios más altos apenas alcanzan el "nivel del suelo".
La megaciudad rodea una gran dársena que sirve también como puerto al océano para las embarcaciones fluviales que forman la mayor parte de las comunicaciones de Mercurio. La dársena está dividida en dos por una pista de 100m de ancho que penetra unos dos kilómetros sobre el agua tranquila y cristalina. Al final de este "muelle" hay dos estatuas gigantescas del Señor Heredero Moya y su esposa.
La ciudad es un bullicio de culturas y edificios. "La ciudad que nunca duerme" sirve de puerto a casi todo el comercio y contiene todos los edificios oficiales importantes del imperio Mishima, centres comerciales, academias militares, los mercados de valores, universidades, etc. Imperial tiene también la mayor parte de su administración en Longshore y en su cercana ciudad gemela, Fukido, que se encuentra bajo control absoluto de Imperial
Fukido
La Ciudad Libre de Fukido fue en su origen un intento de Mishima por atraer a corporaciones libres para que se asentasen en Mercurio, pero de la noche a la mañana todo el territorio fue invadido por Imperial y a pesar de los intentos frenéticos de los abogados de Mishima de anular los contratos de compra, Imperial consevó sus tierras (en gran parte gracias al apoyo de la Hermandad). En cuestión de semanas, se convirtió en una base fuertemente fortificada de Imperial y de cualquier corporación que se quisiera establecer. Se erigió la segunda catedral más grande del sistema, por cortesia de Imperial y como signo de gratitud hacia el Cardenal, y esto ha ayudado a mantener a la Oscuridad alejada del planeta.
Sin embargo, los contratos sólo contemplan una duración de cien años, y puedes apostar por que Mishima no cometerá el mismo error dos veces.
Las Zonas de Guerra
Mercurio es una gran extensión de terreno virgen tanto para la Legión Oscura como para las otras corporaciones y esto último se hace evidente entre los continuos enfrentamientos armados entre los colonos de Imperial y las tropas de Mishima. El Señor Heredero Moya considera suyo al planeta y hace todo lo posible para aniquilar a todos los intrusos excepto en la brillante ciudad de Fukido, donde se mantiene una quebradiza paz gracias a la Hermandad.
No hay primeras líneas de guerra fijas en Mercurio, aunque las fuerzas de Lord Moya están desplegadas por todo el inframundo, en destacamentos de entre uno y cinco escuadrones de treinta guerreros cada uno. Nunca hay más de cincuenta kilómetros entre ellos para asegurarse de que la estrategia “destruir o defender" funciona. Además, se mantienen reservas estratégicas de dos a cinco regimientos (cinco escuadrones) a intervalos regulares.
La mayoría de los conflictos armados son escaramuzas entre estas tropas
de defensa de Mishima y los colonos de otras corporaciones. Estas raramente
duran más de un par de meses, casi siempre acaban con una solución
monetaria (los colonos pueden quedarse peto deben pagar un tributo al Señor
Heredero Moya) o con la aniquilación total de la colonia.
Actualmente hay unos 50 conflictos de este tipo, y solo unos cuantos comprometen a más de 200 soldados.
El Doblón de Oro
Mishima tiene oficialmente su propia moneda en forma de doblones de oro, aunque raramente se usan incluso en la propia corporación. Nunca se aceptan los salarios en doblones, y ninguna otra corporación los utiliza para nada. Solo pueden cambiarse por otras monedas en las oficinas especiales de cambio de Mishima. El tipo de cambio oficial respecto a la Corona del Cardenal es uno a uno, pero tendrás suerte si consigues una por tres.
El sistema policial de Mishima
Mishima practica el sistema de laissez-faire en su sistema de aplicación de la ley, dejando a cada Señor libertad para llevas sus asuntos. Algunos permiten que sus territorios sean vigilados por numerosas empresas y compañías pequeñas de hasta mil oficiales cada una, lo cual tiene sus pros y sus contras. Otros señores confían esta misión a los Samurai.
Este sistema es casi una necesidad debido a la división de la dirección corporativa. Sería imposible mantener una única fuerza policial uniforme en los distintos dominios de los tres Señores Herederos. Además, Mishima siempre ha tenido miedo de un sistema policial fuerte que se pudiese volver contra la dirección.
Los principales problemas son la coordinación, la cooperación y la corrupción. Aunque las estructuras de dirección y las funciones son homogéneas, hay grandes diferencias en cuanto al equipo y la mentalidad. La corrupción es muy frecuente, y no es extraño que los altos cargos policiales hagan la visa gorda ante traficantes de droga y protejan su negocio en sus distritos. Esto ha provocado que los Señores Herederos y las empresas más importantes de Mishima tengan sus propias fuerzas policiales. |