Base Avanzada un relato de Warzone Resurrection

Por Nacho “NAC”

El capitán Vince “Fell” Harland y su unidad de Marines Libres observaban parapetados el objetivo. Desde San Dorado habían recibido órdenes de vigilar la base avanzada del rojizo desierto de Marte. Al parecer habían sido los primeros en llegar.

– Control, ¿me copias? – La grave voz de Big Bob era inconfundible. – Las ordenes son de vigilar y esperar a que llegue la caballería. Nada de hacer de las tuyas.
– Aquí control, recibido. –  Contestó Harland sin quitar ojo de su objetivo.

Bob sabía que Harland y sus Marines Libres harían lo que les diera la gana. Esos bastardos nunca acataban las órdenes. Si veían la oportunidad de entrar en combate, irían con todo. Maldijo por haberles permitido infiltrarse como avanzadilla.

Uno de los Marines Libres hizo un gesto con una mano y Harland lo siguió con la vista. Un pequeño grupo de Necromutantes parecía avanzar con pericia entre los restos metálicos y cascotes semienterrados de la base. Debido a su gran tamaño les era difícil ocultarse entre las dunas.

– Bob, veo un pequeño escuadrón de Necromutantes. Los muy cabrones se creen que se pueden ocultar entre la dunas. Voy a esperar a que se acerquen, y mis socios y yo, los vamos a atravesar como a si fueran aceitunas.
– ¡Maldita sea Harland! Espérate a que lleguemos todos.

La ultima parte de la frase apenas se escuchó. El ruido del motor y las orugas de la “mula” que pasaba velozmente a su lado pisaron la profunda voz de Bob.

Los Necromutantes parecieron advertir también el estrépito que causaba la “mula” recorriendo las dunas, poniendo a prueba la gravedad en cada maniobra de ascenso y descenso del irregular terreno. Los Necromutantes decidieron buscar cobertura cerca del nobjetivo. Parecían esperar algo.

No se hizo esperar. El primer impacto llegó al bloque de las armas de la “mula” que voló en pedazos. Solo la destreza del piloto evitó que el blindado volcara al moverse con la inercia su centro de gravedad en la bajada de una duna.

– ¡Mierda, munición perforante! – gritó Harland – ¡Bob! Hay tropa sin identificar con Nazgaroth. ¿Ves algo? Voy a salir!

El segundo impacto fue al motor. Saltaron por los aires piezas de blindaje pero la mula aguantaba titánicamente. Una segunda ráfaga silbó impactando sobre la rojiza arena de las dunas, dejando pequeños cráteres.

– ¡Los veo Harland! Están demasiado lejos de ti y tus chicos como para que puedas hacer algo. ¡Tus ordenes directas son mantener el objetivo a salvo! – gritó Bob quitándose un binocular de visión infrarroja. – Por el tamaño de las siluetas deben de ser Nasca Razidas: tres, quizás cuatro. – Mordió el puro que tenía en la boca y dejó que el humo escapara sin esfuerzo.

– ¡Mierda! – Pensó Harland. No se solían ver muy a menudo los Nasca Racidas. Un escalofrío recorrió su espina dorsal. Había escuchado historias de los escoltas azules.
– Bueno rata hechicera, hoy por fin nos vamos a conocer – una sonrisa se dibujó en su cara mientras se imaginaba más de diez maneras de rajar al Nefarita con sus serradas Punisher.

La tercera ráfaga le sacó de dudas. Esta vez la munición perforante dejaba una estela verdosa que se difuminaba rápidamente con el viento del desierto. Había simetría oscura potenciando las armas. (Bringer of the dark tools)

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El impacto fue crítico. Atravesó las planchas metálicas del frontal de la mula reventando el motor. La mula se detuvo de golpe. El morro era un amasijo de metal y engranajes reventados. Los latiguillos chorreaban combustible y lubricante. Se temía lo peor.

Se quedaron al descubierto. En tierra de nadie empezaron a bajar soldados de infantería ligera aun aturdidos (stun) sin saber hacia donde moverse, si huir de la mula antes de que explotase o buscar cobertura tras el vehiculo blindado. Sabían que la mula tenía ingeniería Buhauser y esos trastos nunca parecían explotar (tough).

No les dio tiempo a decidir. Primero escucharon el silbido, luego la explosión y luego no escucharon nada más. Junto a la mula solo quedaban restos calcinados de cascos y armadura.

Las ráfagas de misiles descubrieron la posición de dos enormes Mancilladores Mercurianos que acechaban tras una mole de hormigón en la que se parapetaban.

Bob se sorprendió. No podía creerse como esas colosales criaturas podían haber pasado desapercibidas delante de sus narices.

Dió la orden y la infantería pesada le siguió. Bob se adelantó para posicionarse trepando a la cubierta de una enorme construcción desde la que dominaba todo el campo de batalla. Sonrió mientras volvía a morder el puro. La cabeza roja del cigarro brilló intensamente. Echaba de menos el peso sobre sus hombros de su antiguo autocañon Nimrod, pero asiendo con fuerza los pesados megacañones Atlas con ambos brazos, entornó los ojos y apretó los gatillos de las ametralladoras gemelas. Sus enormes brazos amortiguaron el retroceso inicial y empezaron a llover los casquillos. El atronador ruido de las ametralladoras pesadas le hacía sentirse cómodo. Aunque la distancia era larga, los impactos de la munición perforante hicieron añicos la cobertura de una de las criaturas que recibió varios impactos. Parecía que el enorme monstruo estaba regenerando las heridas recibidas (enhanced regeneration). Bob podía ver como un enorme impacto del pecho que dejaba ver hueso y vísceras empezaba a cerrarse.

– ¡De eso nada apestoso mono!

Big Bob Watts no era un novato en el campo de batalla. Tenía una recarga preparada en su mochila de munición para sentenciar el ataque (reload). La memoria mecánica de haber realizado la misma acción incontables veces, le permitió encadenar una ráfaga con la recarga, y el megacañon atlas siguió rugiendo ininterrumpidamente. Esta vez los impactos fueron letales para la ciclópea criatura que se desplomó sin vida junto al montón de escombro, que antes fuera su cobertura, y que había reducido a grava el devastador poder de las ametralladoras gemelas (the chopper).

El enorme Nefarita permanecía a cubierto con los ojos cerrados, y los brazos cruzados sobre su pecho. Sentía como las almas de las víctimas de la mula se arremolinaban alrededor suyo, encadenadas a su voluntad por la simetría oscura. Un sádico regocijo inundó su cuerpo (sadistic Glee).

A través de los ojos de un Nasca Razida (médium), vió como uno de sus Mancilladores Mercurianos fue reducido a pulpa por la potencia de fuego de Big Bob. Estaba al tanto de la pericia del humano y no estaba dispuesto a perder al otro mancillador que permanecía en cobertura.

– Envía al cordero al matadero. – Masculló el Nefarita. (Faction objetive, the lamb)

Entre las sombras, un tipo con porte de ejecutivo, sacó de un bolsillo de su caro traje de tres piezas un intercomunicador último modelo.

– Ahora, acabad con ellos. – Dijo escuetamente, y volvió a guardar el intercomunicador en el bolsillo interior de su chaqueta, con toda normalidad.

La infantería pesada alcanzó a Bob. Mientras tomaban puestos, fueron sorprendidos desde un flanco (flanc). De alguna manera una pequeña unidad de herejes se había desplegado avanzando hacia la construcción que había tomado la infantería pesada. Uno de los herejes ataviado con armadura de mortificador lideraba al resto. El iniciado hacía gestos a los corruptos humanos para que avanzaran y dispararan a la unidad. Las carabinas de los herejes escupieron plomo.

warzone resurrection base avanzadaLa munición era demasiado ligera para penetrar el espesor de las armaduras pesadas de la infantería. Aun así Valpurgius vio como manaba sangre por algunas de las juntas que las armaduras no cubrían.

– Vamos muéstrate – susurró el Nefarita.

A través de los ojos de halcón (Eagle eye 4) de un Nasca Razida que apuntaba con su Nazgatoth, vió como tras un enorme escudo metalico, aparecía una figura repartiendo autoinyectores coagulantes (heal 6).

– La Dama de Hierro. – El Nefarita apretó los dientes. – Necesitaremos mayor potencia de fuego.

La réplica no se hizo esperar. Los autocañones M66 hicieron su trabajo y la escuadra de herejes pereció bajo el fuego de la unidad de infantería pesada de forma demoledora.

Harland no aguantaba más. Estaba dispuesto a dar la orden de salir cuando vio algo sospechoso entre las dunas. Divisó unos extraños movimientos en la arena, discordantes con la textura del terreno de batalla. Estaban bastante cerca, pero necesitaba cerciorarse sobre que estaba provocando esa anomalía.

Nadie duda que los Marines Libres son tipos duros. Pero sus líneas están formadas por marginados y criminales que sirven en Capitol a cambio de evitar una condena. Esto les hace altamente inestables. Uno de los Marines Libres del grupo, vió movimiento en la escuadra de Necromutantes que permanecían en cobertura y sin pensarlo abrió fuego contra los mutantes de piel cerúlea. Acto seguido sus compañeros apretaron los gatillos de sus rifles de asalto M50 vendiendo su posición.

– ¡Por las sagradas pelotas de Durand! ¿Pero qué? – Harland maldijo y abrió fuego.

Los Necromutantes permanecieron a cubierto, pero uno de ellos cayó. El resto de la escuadra, devolvió el fuego causando importantes bajas sobre los Marines Libres que ya no gozaban del factor sorpresa, y las balas de los Belzarach perforaron sus endebles armaduras.

Desde la distancia, Valpurgius comenzaba a perder la paciencia. Este movimiento sería el definitivo.

– Que tus socios den soporte a los Necromutantes, hay que tomar la base avanzada ahora. Tú quedate aquí y gestiona las posibles contingencias.

La luz de la pantalla retroiluminada del intercomunicador se reflejaba sobre las gafas de John Baptiste, que empezó a dar órdenes con gélida calma.

El Mancillador Mercuriano aprovechó la distracción de los herejes para moverse a una cobertura que Bob no pudiera reventar con su potencia de fuego. A pesar de su tamaño, esas verdosas moles se movían con una destreza increíble, camuflándose y ocultándose por el campo de batalla. Una vez posicionado, el enorme Cañón Attachia disparó tres misiles del tamaño de un brazo cada uno sobre la infantería pesada y Bob. Uno de los misiles se desvió (LE scatter), pero los otros dos hicieron blanco. Los dos Marines Libres más cercanos a las explosiones perdieron la vida en el acto. Bob cayó al suelo y su puro se escapó de su boca. Escupió sangre y notó dificultad al tomar aire. Hincó una rodilla y le hizo un gesto a la Dama de Hierro para que se ocupara de los soldados heridos, que empezaban a retomar posición.

Los Nasca Razidas montaron unas extrañas mejoras necrotecnológicas en sus Nazgaroth (Algeroth’s improvements). Pero para Valpurgius no fue suficiente. Utilizó la simetría oscura para mejorar la munición de las armas gracias a un don de Algeroth (bringer of dark tools). No iba a esperar más. Retorció la simetría oscura utilizando otro poder para hacer los cuerpos de el y su escuadra más resistentes, (cleansing of the void) y salió a campo abierto.

La arena roja que arrastraba el viento del desierto se estrellaba contra un aura mística rodeaba su enorme figura. Su capa parecía ondear con voluntad propia. Avanzó hasta tener a su víctima en el rango del alcance del poderoso hechizo que iba a conjurar. Valpurgius cerró sus puños y empezó a concentrar la simetría oscura, convocándola desde todas las partículas que le rodeaban, desde múltiples dimensiones donde tenía poder la señora del vació que le otorgó su don de apóstol.

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Para Valpurgius el tiempo se ralentizó. Sintió las ondas expansivas de las balas perforantes que disparaban los Nazgaroth de los Nasca Razidas. Podía seguir con su mirada las verdosas estelas que dejaba la munición en su trayectoria y ver las que impactaban sobre los cuerpos de los soldados de infantería pesada de Capitol. Cada bala que impactaba hacía retroceder del impacto a la tropa, destrozando placas completas de la armadura y perforando sobre musculo hueso y entrañas. La Dama de Hierro actuó rápidamente, paro una segunda ráfaga dejó sin opciones a la unidad, acabando con cada uno de sus integrantes. Todos salvo un veterano que no se separó de Big Bob.

warzone resurrection base avanzadaLa simetría oscura inundaba el cuerpo de Valpurgius de tal manera que sus enormes músculos de Nefarita se hincharon apretándose contra su túnica de guerra. La energía empezó a materializarse en forma de una especie de hebras negras que aparecían y desaparecían enroscándose sobre su cuerpo. Esos jirones de pura simetría oscura empezaron a arremolinarse en los apretados puños del comandante de la Legión Oscura. Las venas de las manos se veían hinchadas y goteaba sangre purpurea de las heridas causadas al clavar sus propias uñas en la carne con esa fuerza contenida.

Harland no pudo contenerse más. Volvió a ver esa distorsión en el terreno avanzando hacia el objetivo, y salió a la carga. Los Necromutantes se prepararon para recibirlo, pero Harland quebró su carrera hacia un lateral repentinamente cambiando de dirección. Arrojó al suelo su arma de fuego y desenvainó sus dos espadas Punisher, activando las sierras. Se dio cuenta que lo que veía era un extraño ingenio que permitía a sus oponentes pasar desapercibidos proyectando una especie de holograma del terreno (stalk). Harland sonrió y cargó contra el objetivo que reaccionó apagando su camuflaje y revelandose. La sonrísa de Harland se transformó en una mueca de horror al darse cuenta que las criaturas que había descubierto eran dos parejas de cazadores pretorianos que se habían infiltrado para conseguir llegar al objetivo. Una de las Punisher penetró en el brazo descubierto del cazador, pero la otra rebotó contra la poderosa armadura de la criatura, cuyas maléficas runas relucieron absorbiendo la energía cinética del golpe. Su pareja rugió enseñando unos dientes alargados y curvos, y cargó con la bayoneta de la Guaña de Semai contra Harland.

Valpurgius mantenía concentrado todo su poder en el conjuro del don de Ilian. Focalizó su objetivo en Big Bob que parecía estar transmitiendo órdenes mediante algún tipo de intercomunicador integrado en la armadura. Utilizó su acumulador de almas (soul charger) y con una muestra de su poder recuperó las almas obtenidas de la infantería ligera que habían perecido junto a la “mula” y las lanzó contra Bob. Las atormentadas almas eran solo una distracción para mermar su fuerza de voluntad (-7 WP) y que no pudiese de ninguna manera bloquear el fatal hechizo que estaba a punto de conjurar.

Las órdenes de Bob fueron recibidas y ejecutadas. Dos Tiburones Purpura se dispersaron por el campo de batalla, sobrevolando a velocidad vertiginosa las dunas del rojizo desierto. El primer tiburón focalizó su fuego contra los Nasca Razidas. Las balas impactaban en los masivos cuerpos de las criaturas pero la simetría oscura del hechizo del Nefarita cerraba las heridas prácticamente al instante (heal 8). Tardó poco en ser derribado por fuego de Nazgaroth, y explotó al estrellarse en una duna. El segundo tiburón, fue más certero abriendo fuego sobre los Necromutantes que corrían hacia la retaguardia de Harland, quien desviaba a duras penas los ataques de la pareja de cazadores con fieros mandobles de sus Punisher. Los impactos de bala acabaron con un Necromutante e hicieron retroceder a un segundo que regeneraba lentamente el impacto de la munición sobre su hombro (heal 5). El tercer Necromutante cargó por la espalda a Harland que notó como la fría bayoneta Sectioner se abría camino entre su omóplato.

warzone resurrection Vincent Harland– No tenéis honor…  – dijo mientras su boca se llenaba de sangre debido a que uno de los pulmones ya estaba encharcado. Hincó un rodilla, luego la otra y se quedó jadeando mirando los ojos inyectados en sangre de su oponente. El Necromutante sostuvo la mirada con la eterna mueca burlona de su rostro sin labios. Las purpureas encías y los putrefactos dientes parecían sonreír a su víctima.

Los Pretorianos se dieron cuenta de que Harland ya estaba acabado y se dirigieron a tomar la base avanzada. Como una exhalación cruzó el Tiburón Purpura liberando granadas explosivas a su paso, levantando una nube de polvo. La otra pareja de cazadores pretorianos reaccionó y derribó el Tiburón Púrpura con la potente munición de las Guadañas de Semai, estrellándolo contra unos restos semienterrados en la arena. Ahora ese vehículo también formaba parte del campo de batalla. Las explosiones dejaron una nube de arena rojiza. Dentro de esa nube se veía brillar el runeado de las armaduras de los dos Cazadores Pretorianos que salieron ilesos. Los Necromutantes evitaron los impactos directos y ya estaban curando los daños superficiales recibidos.

Por fin llegó el Orca Battlesuit Mk V. La inspiración del líder de su tripulación (inspiring leader) pretendía balancear el estado de la batalla a favor de Capitol. Distribuyó sus grupos de armas entre los principales objetivos. La escuadra de Cazadores Pretorianos y los Nazca Razidas. La torreta la emprendió con los Cazadores, que eran la amenaza más cercana. Pero estos estaban muy bien posicionados y no consiguieron penetrar sus defensas. El resto de armas fueron lanzadas contra los Nasca Razidas, que tuvieron peor suerte acumulando algunas heridas difíciles de curar.

Valpurgius estaba dispuesto a zanjar la batalla en ese momento. Alzó sus manos hacia arriba cargadas de simetría oscura, focalizó su objetivo y lanzó el Oscuro Rayo de las Estrellas (dark bolt of the stars) hacia Big Bob Watts.

Algo no fue bien. En el preciso momento de la descarga del rayo mágico (needed 16, but rolling the dice got 17, epic fail!), notó como un Chainripper en arco descendente se clavaba en su hombro desviándolo de su objetivo. El devastador rayo de oscuridad arrasó con todo lo que encontró en su paso desde las palmas de las manos de Valpurgius hasta desaparecer en la lejanía dejando un surco de casi un metro de ancho en su camino. Bob sintió un calor abrasador al pasar el rayo a escasos centímetros de su brazo, y notó como le surgían ampollas en la quemadura. Bendijo al cardenal por su suerte.

Una escuadra de Banshees Marcianos había descendido en despliegue rápido (RD) aterrizando sobre Valpurgius y su unidad de Nasca Razidas.

Valpurgius maldijo para sus adentros, había gastado gran parte de su reserva mágica en un ataque tan definitivo. Vio las máscaras con calaveras de los humanos identificando el tipo de tropa y desenfundó su espada. El verdoso filo de la espada dimensional desvió algunos mandobles pero los Banshees Marcianos eran expertos en cuerpo a cuerpo y encontraron fallos en las defensas del Nefarita provocando múltiples heridas que cada vez tardaban más en cerrarse.

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Otros tres Banshees hicieron lo mismo con los Nasca sobre los que cargaron. Dos de estos habían sufrido graves lesiones por el ataque de la Orca, y las espadas de los Banshees encontraron brechas en la guardia de los gigantes azules donde poder perforar la dura piel semimetálica, derribándolos y acabando con ellos. Un tercer Nasca razida combatía ferozmente a su adversario con máscara de cráneo.

Valpurgius al verse sobrepasado, mandó una orden telepática a John Baptiste. Desde su cómoda posición en cobertura, el hereje convocó la simetría oscura inspirado por la grandeza (inspired by greatness) del Nefarita, y dirigió el don de Algeroth al Banshee Marciano que había acabado con un Nasca razida y parecía haber decidido cargar a Valpurgius. El capitolino se paró de golpe en la carrera, y sintió como algo crecía desde dentro hacia afuera de sus entrañas. La indigestión (Indigestion) de simetría oscura, lo reventó en mil pedazos en una violenta explosión. Esta explosión se llevó por delante a uno de sus compañeros que se encontraba trabado con Valpurgius e hizo de pantalla conteniendo la onda expansiva entre él y su otro contrincante. Peor suerte tuvieron sus otros compañeros que también causaron baja por la explosión.

Desde lo alto de su parapeto Big Bob dudaba sobre qué hacer. Uno de sus compañeros seguía trabado en cuerpo a cuerpo con el Nefarita, y le impedía abrir fuego por no tener un blanco claro. El veterano de infantería pesada, tomo la decisión por él. Se inyectó un estímulo (stim injector), apuntó y disparó dos ráfagas a su objetivo. La primera, causó daño crítico al Nefarita (Powershot), que rápidamente se ocultó detrás del Banshee que recibió la segunda ráfaga. Murío en el acto sin saber que había pasado.

Bob Miró con furia al veterano, el cual le sostuvo la mirada fríamente. Cogió lo que quedaba de su enorme puro del suelo, lo sopló para quitarle la fina arena que tenía pegada y se lo metió de nuevo en la boca. Apretó un botón en su mochila de munición para volver a colocar una recarga adicional (yes, another reload card), y abandonó la cobertura para hacer su trabajo.

Los Cazadores Pretorianos cubrían el avance hacia la base de los Necromutantes y de un grupo de Herejes que avanzaba rápidamente hacia el objetivo. El fuego de las Guadañas de Semai hizo retroceder al enorme bípode que era la Orca. Los Nasca dieron prioridad a la misión y abrieron también fuego de cobertura contra la Orca.

Big Bob, mordió el puro. El calor abrasador del desierto y la tensión hicieron que una gota de sudor cruzara su piel de ébano desde la frente hasta su plana nariz. Un aro rojo se encendió en su cigarro, y las ametralladoras gemelas empezaron a entonar su metálica canción.

Una ráfaga que hubiera tumbado la pared de un edificio impactó sobre las mermadas defensas del Nefarita. Enormes heridas que dejaban ver músculo y hueso apenas se regeneraban, dispersas a lo largo de su monumental cuerpo. El brazo que blandía la espada había desaparecido por completo y un enorme orificio con entrada y salida en el vientre parecía ya no intentar cerrarse.

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La recarga hizo una transición limpia en el Megacañón Atlas. Los cañones rotativos, empezaron a girar, disparando una segunda ráfaga demoledora sobre su objetivo. Cuando terminó solo quedó una enorme polvareda. Cuando se disipó no quedaba ni rastro del Nefarita.

– Saluda a Algeroth de mi parte basura cornuda.

John Baptiste recibió un mensaje telepático. No lo sintió como siempre, esta vez fue como un débil susurro. Como un eco dentro de su cerebro.

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– No cedáis ni un metro de terreno.

Los Nasca Razidas, Cazadores Pretorianos, Necromutantes y herejes que estaban tomando posición en la base avanzada abrieron fuego sobre la orca y Bob.

–La base avanzada está perdida. Nos superan en número y en potencia de fuego – Dijo Bob a través de su intercomunicador.
– ¿Y el Nefarita? – Se escuchó al otro lado del canal.
– Volatilizado. – respondió Bob con voz dubitativa.
– Retiraos. De nada nos sirve que le regaléis vuestras vidas a esas criaturas. Corto y cierro.

Desde San Dorado, el coronel Mitch Hunter sabía que era más importante conservar a Big Bob y que contará como se había deshecho de Valpurgius, que una misión suicida para recuperar la base avanzada. El día era para la Legión Oscura.

 

 

En este enlace de la CSS League podéis ver el resultado de la partida que ha inspirado esta historia.