Demnogonis, el Mancillador

El Señor Corrupto

“Y la Oscuridad removió otra piedra, y de debajo de ella se deslizó Demnogonis, el Mancillador. Nacido del dolor y el sufrimiento, de la suciedad y el hambre, de las plagas y las enfermedades, el Señor Corrupto amenazó la pureza del Cardenal. Maldijo el aire, el agua y la cegadora luz de la Hermandad. Suyo era el universo de la decadencia, de la suciedad y de la plaga y visionó una era en la que nuestros mundos caerían podridos y corruptos ante las negras enfermedades provocadas por la Simetría Oscura.

Gracias a sus hermanos encontró un festín de corrupción. A medida que los soldados morían en el campo de balalla sus cuerpos se pudrían, convirtiéndose en el hogar perfecto para enfermedades y parásitos. A partir de la carne podrida y de las almas impuras de los muertos y heridos nacieron criaturas repugnantes. Las oscuras fosas de crianza de Demnogonis se llenaron con los condenados y los malditos. Así se establecieron las bases de las legiones de Demnogonis y la podredumbre se propagó de campo de batalla en campo de batalla, de mundo en mundo. Y por esto comenzaron los fuegos purificadores. Desde aquellos días, los fuegos funerarios han ardido en todo campo de batalla, en toda ciudad en la que hombres y mujeres hayan exhalado su último aliento.”

– La Quinta Crónica, Algeroth y Demnogonis / Horka Mikhalos.

Al zambullirse el sistema solar en la guerra, se libraron innumerables batallas en las llanuras y en las junglas, en las montañas y en las calles. Cada día se perdían miles miles de vidas.

Símbolo de Demnogonis

Símbolo de Demnogonis

En los campos de batalla los buitres se alimentaban con los muertos hinchados. Los podridos cadáveres propagaban las plagas y pestes entre nuestros ejércitos. De este pozo negro de muerte y podredumbre surgió Demnogonis el Mancillador.

Demnogonis es el quinto Apóstol que surgió de la Oscuridad. Ha seguido los pasos de su hermano Algeroth y está propagando la Muerte Negra tras su estela. Su misión es la de propagar epidemias y enfermedades en los mundos humanos, debilitando sus defensas y preparando el terreno a los ejércitos de la Oscuridad. Las legiones de Demnogonis marchan bajo banderas hechas jirones y llevan con ellos el hedor del deterioro y la corrupción.

El propio Demnogonis aparece como un hombre alto, delgado y huesudo cuyo cuerpo muestra señales de varias enfermedades y males. Su pelo se ha caído y sus ojos son de un blanco nebuloso. El Mancillador viste un traje andrajoso hecho de trapos oscuros y piezas de cuero. Bajo su vestido podrido, su cuerpo se mantiene unido mediante suturas y Necrotecnología. Lleva tubos conectados a cada miembro y sus órganos palpitantes brillan bajo su piel transparente.

LAS LEGIONES DE DEMNOGONIS

Demnogonis el Mancillador

Demnogonis el Mancillador

Las hordas de Demnogonis se dedican a propagar la maldición de la Muerte Negra por todo el sistema solar. Mandan a las muchedumbres de Legionarios Benditos contra las defensas de la Hermandad y sólo les detiene la aniquilación total. Son seguidos por criaturas de otros mundos que siembran las semillas de la enfermedad en nuestros cuerpos, que utilizan como recipientes de la muerte.

Los ejércitos de Demnogonis prefieren objetivos indefensos y a menudo atacan después de que las legiones de Algeroth hayan devastado el campo de batalla. Suelen ser superiores en número, y si no pueden ganar por la fuerza a menudo sitiarán la ciudad, sabiendo que el tiempo está contra los defensores.

NEFARITAS

Nefarita de Demnogonis

Nefarita de Demnogonis

Los Nefaritas, los Enemigos Eternos, lideran los ejércitos de Demnogonis. Poseen enormes conocimientos acerca de las enfermedades y las epidemias, y del modo de contagiarlas a otros seres. Lideran a los Legionarios Benditos en combate y corrompen las áreas cercanas a los asentamientos humanos.

Todos los Nefaritas al servicio de Demnogonis se parecen a su señor. Su pálida piel amarillenta está llena de suturas y sus miembros han sido mejorados mediante Necrotecnología. Tienen llagas abiertas que rezuman pus y los tubos que conectan sus distintos órganos palpitan bajo ella.

Sus cuerpos muestran signos de enfermedad y decadencia y les rodea un terrible hedor a muerte. Del interior de sus cuerpos surgen enormes púas que atraviesan su piel. De sus venas salen lombrices y gusanos que trepan a las púas y caen al suelo, propagando enfermedades.

Los Nefariras a menudo visten capas blancas adornadas con las runas rojas de su señor. Bajo la capa, los Nefaritas llevan armadura pesada y equipo médico diseñado con la ayuda de la necrotecnología.

También llevan armas pesadas, aunque prefieren utilizar armas de combate cuerpo a cuerpo impregnadas de venenos que contagian enfermedades.

CAIRAT

El Cairat fue creado en la más terrible de las cámaras de reproducción de las Legiones Oscuras. Ideados por los Nefaritas de Demnogonis, se usan como prueba del poder del Mancillador y se asignan a distintos cultos por todo el sistema solar.

Cairat

Cairat

El Cairat se arroja en una alcantarilla o un pantano cercano a la civilización humana cuando sólo es un embrión. Se alimenta de la materia organica que le rodea y crece rápidamente.

Esta criatura ciega está compuesta de un armazón de metal viviente y carne podrida. A este armazón va uniendo otros materiales, orgánicos e inorgánicos. No tiene boca y su único sentido es el tacto, que utiliza para moverse y para localizar a sus presas.

Un Cairat no devora a sus victimas, sino que las incapacita y las absorbe dentro de su repugnante cuerpo. Entonces, drena la energía de su víctima, que puede llegar a sobrevivir varios días en este estado simbiotico. El proceso es extremadamente doloroso, y muy pronto las víctimas pierden el sentido reduciéndose a masas de carne gimoteantes. Una vez que expira la vida de su víctima, el Cairat debe buscar una nueva vida que unir a su propio cuerpo.

A menudo se asigna un Cairat a algunos cultos como recompensa a sus servidos. Se les hace prometer que darán al insaciable monstruo víctimas que le mantengan vivo. Algunos adeptos se sacrifican al Cairat para hacerse uno con su Apóstol.

SANADOR

Estos médicos dementes acechan en los campos de batalla y dan los últimos auxilios a los heridos. Vestidos como doctores de pesadilla, están equipados con todo tipo de instrumentos médicos, algunos corrompidos por la necrotecnología.

Sanador de Demnogonis

Sanador de Demnogonis

Los Sanadores son seres venidos de los mundos-plaga de otra existencia. Están dedicados a desentrañar los secretos del dolor y la enfermedad y son usados por el Gran Mancillador para recoger y curar a su manera a los heridos en los campos de batalla.

Estos seres tienen forma humanoide pero son más altos que un humano medio. Su cuerpo está musculado y sus miembros son fuertes e imponentes y a menudo han sido reemplazados por implantes cibernéticos extraños.

Su piel está suturada y a veces reemplazada por partes de cuero o plástico. Su cabeza está desnuda, sin piel, y muestra una sonriente calavera que suele estar conectada a varios dispositivos mediante tubos palpitantes y cables eléctricos. Sus ojos brillan con un enfermizo fulgor amarillento. Estas criaturas ríen levemente mientras llevan a cabo sus operaciones.

Los Sanadores se visten con ropas andrajosas de color blanco, adornadas con las runas rojas de Demnogonis. Los ropajes cubren la armadura claveteada que protege órganos vitales. Llevan varios dispositivos de naturaleza médica, a menudo corruptos por la necrotecnología. Su equipo es tosco e infectado con bacterias. Los Sanadores también son anfitriones de varios parásitos que portan enfermedades y epidemias y que contagian a los pacientes heridos.

Estos macabros doctores suelen estar armados con espadas afiladas, infectadas con enfermedades y pistolas de gran calibre que utilizan para administrar los últimos auxilios.

A pesar de su naturaleza, los Sanadores son diestros en el arte de revivir seres y capacitarles para luchar de nuevo. A menudo usan necrotecnología y reemplazan miembros y órganos para resucitar a un soldado caído de la Legión Oscura.

LOS LEGIONARIOS BENDITOS

Legionario Bendito de Demnogonis

Legionario Bendito de Demnogonis

Las hordas de Demnogonis están compuestas de Legionarios Benditos, contagiados de enfermedades y plagas. Estas miserables criaturas marchan como enormes enjambres de moscas siguiendo las dementes órdenes de su Apóstol.

Nunca se detienen y sólo pueden ser derrotadas mediante la destrucción total. Gracias a su superioridad numérica, pasan por encima de sus enemigos como una ola de cadáveres corruptos que acarrean epidemias e inmundicias.

Los Benditos son humanos recogidos en los innumerables campos de batalla de todo el sistema solar. Los heridos fueron llevados a las fosas de las ciudadelas de Demnogonis para darles el don del Apóstol Oscuro.

Con una mente distorsionada y su alma gimiendo, los Benditos buscan encontrar la paz eterna en el campo de batalla. Es la promesa de sueño eterno y de liberarse de las enfermedades que asolan sus cuerpos lo que anima e impulsa a los Benditos. En la muerte esta la paz, o eso esperan.

Los Benditos no suelen estar armados al principio de una batalla, por temor a una rebelión. Cuando estalla la batalla, los Benditos marchan con ropas andrajosas y recogen las armas de sus enemigos caídos o de sus iguales.

El mayor peligro de los Benditos son las enfermedades que portan. Incluso muertos, la epidemia vive y la infección puede extenderse.

 

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