LOS DIABLOS SUBTERRÁNEOS DE MISHIMA

En las profundidades de las cavernas de Mercurio la Oscuridad se está asentando. De la roca sólida surgen nuevas ciudadelas, transformando lo que solían ser cavernas ricas y exuberantes cubiertas de plantas tropicales y vida salvaje, en cuevas terroríficas. La una vez vibrante atmósfera de las cavernas se degradó, y los pocos animales que sobrevivieron huyeron. Las plantas ennegrecieron y se marchitaron.

Para Mishima, utilizar a los Samurai como remedio con que combatir esta nueva amenaza ha sido del todo inútil. Los que no morían o se volvían locos por la oscuridad, los espacios cerrados y la Simetría Oscura, salían dando tumbos de las cavernas, conducidos al borde del colapso por sus experiencias. El Señor Heredero Moya envió a su guardia personal, pero también sufrió grandes pérdidas. Incluso estos rudos guerreros encontraron que las Ciudadelas eran un desafío que no estaba a su alcance.

El Señor Heredero Moya meditó acerca del problema. Durante días sin fin reflexionó acerca de esta nueva amenaza y sobre cómo afrontarla. Sus temores no sólo se centraban en encontrar una respuesta, sino también en evitar que gran parte de su ejército cometiera harakiri. Al huir de las cavernas de Mercurio habían deshonrado a los suyos, al honor de sus familias y por tanto, al honor de la casa Mishima. Sólo había una manera de pagar la deuda: mediante el seppuko.

Proyectil suicida de Mishima

Proyectil suicida de Mishima

En los frondosos jardines de su palacio en Longshore. vestido con el traje tradicional de la nobleza de Mishima, permaneció durante varios días sin aceptar comida o bebida. Ni siquiera sus geishas favoritas pudieron acercársele.

Durante el séptimo día el Señor Moya, debilitado y hambriento por el ayuno, se levantó. Había alcanzando una conclusión, bastante revolucionaria y alejada del modo de pensar de Mishima, pero que debía llevarse a cabo. Mientras sus pajes sustentaban su debilitado cuerpo, entró en las cámaras del consejo para informar al ejército de su decisión; una decisión que sería discutida dentro del ejército en los años venideros: crear el cuerpo de Diablos Subterráneos. Un cuerpo con la mezcla más profana de hombre y máquina.

Los Diablos Subterráneos son una unidad kamikaze que se componen de una mezcla de samurai deshonrados, los llamados ronin, y proyectiles guerreros mecánicos. Los ronin, que en el pasado pertenecieron a los poderosos Samurai y Hatamoto del ejército de Mishima, están ansiosos de probar que siguen mereciendo un lugar entre las filas de los keiretsus. Fueron expulsados de sus unidades después de mostrar cobardía ante el enemigo a por desobedecer una orden y lo único que quieren es probar su valor o morir en el intento. En los Diablos Subterráneos sirven de controladores humanos de los proyectiles guerreros mecánicos.

Desde su fundación, los Diablos Subterráneos fueron bastante numerosos. Todos aquellos guerreros deshonrados que habían huido de las cavernas de Mercurio y que no habían llegado a cometer harakiri se alistaron de inmediato para expiar su culpa y el cuerpo siempre ha mantenido un ritmo constante de alistamiento.

Los Diablos Subterráneos probaron enseguida su valía y fueron usados para erradicar la infección de la Oscuridad en cualquiera de sus formas. Con el florecimiento de los conflictos intercorporativos y la expansión de la Legión Oscura por todo el Sistema Solar, hay muchos soldados que piensan que deben restaurar su honor, y hay muchas nuevas Ciudadelas en las que combatir. Desde hace poco también se han enviado a los Diablos Subterráneos a combatir a la Legión Oscura en otros planetas, y no solo en misiones bajo tierra. Como muestra de su compromiso con el Cártel, Lord Moya envió un destacamento de Diablos Subterráneos para unirse al ejército corporativo que sirvió en la garganta del Río Barnes.

APARIENCIA DE LOS DIABLOS SUBTERRÁNEOS DE MISHIMA

Como originalmente se les empleaba en cavernas subterráneas mal iluminadas, el uniforme de los Diablos Subterráneos es oscuro. Sobre todo es azul oscuro, aunque sus patrones de camuflaje incluyen el amarillo mostaza, el pardo verduzco de algas y el negro. Los proyectiles de guerra van pintados con el mismo camuflaje.

Al destinarles en el exterior, los colores de los Diablos Subterráneos han cambiado radicalmente. De acuerdo con la doctrina militar de Mishima, el uniforme no pretende ocultar al soldado. El uniforme pretende ayudar a tus aliados a localizarte en el campo de batalla, y mostrar claramente a qué bando perteneces.

Los Diablos Subterráneos que están asignados a servicios en el exterior visten un uniforme de tonos diferentes de azul, naranja y amarillo. Las hombreras de los ronin son amarillas y naranjas, así como las grebas de brazos y piernas. El uniforme básico es de camuflaje con varios tonos de amarillos.

ORGANIZACIÓN

Los Diablos Subterráneos son bastante diferentes de la organización del ejército regular de Mishima. Como Mishima no tiene un ejército regular, sino que cada keiretsu tiene su propio señor de la guerra, los Diablos Subterráneos están bajo el control del Señor Heredero Moya. Aunque están bajo el mando de Lord Moya, éste les envía para reforzar a otros cuerpos de Mishima por todo el sistema solar en su interminable lucha contra la Oscuridad.

PROYECTIL DE COMBATE DE LOS DIABLOS SUBTERRÁNEOS

proyectiles suicidas de mishima

Los proyectiles suicidas están preprogramados con mapas del campo de batalla. Además van equipados con unos sensores de proximidad muy primitivos y en sus chasis se les colocan explosivos para abrir agujeros en las defensas del enemigo. El problema con los proyectiles suicidas normales es que van a por el enemigo más cercano, y serán completamente inútiles si el enemigo usa carne de cañón en sus primeras líneas.

Debido a la complejidad de las misiones de los Diablos Subterráneos y el hecho de que muchas de las cavernas a las que eran enviados estaban inexploradas, la memoria de los proyectiles suicidas era demasiado escasa, y su inteligencia artificial demasiado primitiva como para funcionar. Por tanto, se les asignaron controladores humanos que les conducían a las profundidades de las cavernas y que les dirigian cuando encontraban al enemigo.

EL CONTROLADOR RONIN

Parias, deshonrados, renegados y a veces fuera de la ley, los ronin son los soldados humanos de los Diablos Subterráneos. Se han alistado a los Diablos para expiar sus culpas y restaurar su honor, el de sus familias y por tanto, el de Mishima. Estos apasionados guerreros saben que hay dos destinos para el camino que han escogido: la muerte o la gloria.