La Era de la Fe

Los representantes de nuestra gloriosa Hermandad estaban por todas partes, supervisando todos los estratos de la sociedad, asegurándose de que la humanidad permanecía pura de palabra y obra. Erradicaron la herejía y se aseguraron de que no se llevaban a cabo investigaciones prohibidas. Observaron cómo se restringían las fricciones entre corporaciones. Dieron ejemplo a la humanidad y la paz reinaba por doquier. Cegada por la pureza de la Luz, la Oscuridad retrocedió. Durante mil años no se volvió a oír hablar de los Apóstoles Oscuros.

Algunos Herejes aseguran que esta fue una era de anquilosamiento en que la humanidad no evolucionó. Dicen que el Primer Edicto acabó con todo el progreso y que los Inquisidores excesivamente apasionados echaron por tierra toda investigación. Mantienen que el Segundo Edicto evitó que el hombre alcanzara las estrellas. Aseguran que el Tercer Edicto se usó para justificar una era de represión, y se interpretó de tal manera que toda la información acerca de la Legión Oscura fue erradicada. Son estúpidos, los tres Edictos del Cardenal Toth son justos y sabios. Tristemente solo apreciamos su significado tras la calamidad que se produjo después de su incumplimiento.

La mayor tragedia del hombre es que olvida. A medida que la calma dominaba la Era de la Fe, los hombres olvidaron muchas cosas. Los Inquisidores eliminaron cualquier referencia a la Legión Oscura, pues temían que la tentación que representaba ese conocimiento podía llevar a los humanos por el mal camino.

Se olvidaron del azote de la Legión Oscura cuando prestaron atención a otros conflictos. La Lucha Lamentable de Imperial, la Guerra por el trono en Bauhaus, las Guerras de Graveton entre corporaciones hicieron olvidar los recuerdos de otros conflictos más graves. Al principio, los hombres empezaron a recordar a la Legión Oscura como una mera leyenda y después pensaron que se trataba de una treta que la Hermandad usaba para justificar su propio poder. Los regentes de las corporaciones habían olvidado su antigua gratitud hacia el Cardenal y los Edictos de la Hermandad les irritaban. Acusaron a la mismísima Hermandad de volverse venal y corrupta, y había bastante verdad en sus acusaciones.

Muchos se unieron a la Hermandad porque la veían como una vía hacia el poder temporal. La corrupción se convirtió en endémica en la Misión y se creo una nueva célula en la Inquisición para investigarla. Los tres Edictos de Toth fueron incumplidos uno tras otro.

En primer lugar surgió una nueva Megacorporación, Cybertronic, una fuerza que ignoró el primer Edicto contra las Máquinas Inteligentes, una fuerza que se mofó de las santas palabras del Cardenal como si fueran meras supersticiones. Nació de una manipulación colosal en la Bolsa de Valores en la que un oscuro holding se convirtió de la noche a la mañana en la Quinta Megacorporación. Sus filiales ofrecían nuevas tecnologías y armas, y tal era la avaricia de las demás corporaciones que comerciaron con ella, en vez de responder a la santa llamada del Cardenal para emprender una justa cruzada contra ella.

Cybertronic supone un regreso a todo lo que detestamos, un retroceso a la era de las Máquinas Inteligentes que eran tan vulnerables a la Oscuridad y que casi nos destruyen. Cybertronic no solo intenta crear máquinas que piensen como un hombre sino que se enorgullece de ello. Usa Máquinas Inteligentes como armamento. Guerrea con enormes robots de combate y con sus Cazadores humanoides, que son máquinas que no sólo piensan como un hombre, sino que también imitan su forma. También hay que tener en cuenta a sus Coraceros; humanos que han mezclado su propio cuerpo con los diabólicos sistemas de Cybertronic, de la misma manera que los cuerpos de los Herejes se impregnan de Simetría Oscura.

 

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