La fundación de la Hermandad

En esta era surgió un hombre clarividente que nos trajo la esperanza. Su nombre era Nathaniel Durand. Iba a convertirse en el primer Cardenal de nuestra amada Hermandad.

Durand nos advirtió de la Oscuridad que nos rodeaba, de la cercana amenaza de la Simetría Oscura. Nos demostró cómo las Máquinas Inteligentes se habían convertido en sus herramientas, cómo habían sido infectadas por la esencia del mal y cómo se habían rebelado contra sus controladores humanos. Predicó la guerra contra las máquinas y la gente corriente le escuchó. Destrozaron a martillazos las Máquinas Inteligentes. Demolieron los complejos y las centrales eléctricas.

Nathaniel Durand fue el primer usuario de nuestro bendito Arte y enarboló las fuerzas de la Luz. Enseñó sus artes a sus discípulos más fieles y les envió a todos los mundos para llevar su mensaje. En cualquier sitio en el que predicaron los Portadores de la Luz, fueron escuchados por la gente corriente. Su mensaje era sencillo pero tenía sentido en el caos mundial. Muy pronto, la influencia de Nathaniel Durand se dejó sentir en cada corporación. En estos tiempos de guerra y masacres dio a la gente algo más precioso que el oro, la esperanza.

Y se hizo patente que las corporaciones no podían matar a Durand ni acabar con su mensaje sagrado así que decidieron negociar. Recocieron públicamente su autoridad espiritual y cedieron sus máquinas propagandísticas para propagar su mensaje. Creyeron que podrían utilizar sus enseñanzas para controlar a la gente. Guardaron los diseños de los viejos ingenios y ordenaron de manera entusiasta a sus soldados que procedieran a destruir cualquier cosa que mostrara el más leve indicio de manipulación por parte de las Máquinas Inteligentes.

Y así se extendió la palabra de Nathaniel por todos los planetas, y los poderes de la Luz se propagaron ante la inminente lucha contra la oscuridad. Bendito sea.

En la actualidad, la gente ansía las palabras de Nathaniel el bendito, de la misma manera que antes buscaba alimento. El propio Durand vio que debía organizar un ejército capaz de competir con la Oscuridad por la posesión del alma de los hombres. De estas dos premisas surgió nuestra Hermandad.

Nathaniel Durand fue proclamado primer Cardenal, y rápidamente se convirtió en el líder espiritual y temporal más poderoso que la humanidad había conocido. Luego ordenó la creación de los Cuatro Directorios.

En los primeros años de mandato del Cardenal Durand, miles de millones de personas se unieron a la Hermandad, ansiosos de escuchar las enseñanzas espirituales del Cardenal. De buena gana cada uno se desprendía de una décima parte de sus ingresos para ayudar a extender su palabra. El Cardenal ordenó que este dinero se empleara en construir Catedrales, poderosas estructuras que serían bastiones de la fe y faros de esperanza y luz erigidos en las ciudades del hombre.

El Cardenal se dio cuenta de que las guerras corporativas debían finalizar cuando supo que una humanidad dividida caería inevitablemente en brazos de la Oscuridad. Envió emisarios a cada una de las megacorporaciones y les exigió que firmaran la paz si no querían enfrentarse a la ira de la Hermandad.

Con vacilación y de mala gana, cada megacorporación mandó a sus representantes a la mesa de negociaciones, para evitar que el poder de la Hermandad les dejara en inferioridad respecto a sus enemigos. Tras veinticinco años de duras y arduas negociaciones, se firmó el Tratado de Heimburg. La Primera Guerra Corporativa había finalizado. El Cártel fue puesto en escena para resolver las disputas entre corporaciones.

Comenzó una breve era de esperanza. No duró demasiado. Investigando lo que sucedió a sus predecesores, un grupo de Conquistadores de Imperial fue enviado en secreto y aterrizó en Nerón. Allí encontraron el Primer Sello de Repulsión.

 

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