Traducido por Xagroth

Día de fundación una historia oral

De la nada, todo

El siguiente artículo apareció en el Luna Times, en forma de extracto del libro con el mismo título escrito por Paul W. Sassoon. El artículo ha sido reeditado para el 150 aniversario del Día Fundacional. Los recuerdos pertenecen a la gente que estuvo allí en ese día, o en los eventos que lo siguieron.

Sassoon dedicó cinco años a reunir entrevistas con testigos, ejecutivos y demás gente relacionada con los eventos del Día Fundacional. Inicialmente, sus textos fueron considerados conspiratorios y llenos de mentiras por Cybertronic, aunque en el tiempo transcurrido entre su fundación y la actualidad ha llegado a aceptarlo como un retrato de su nacimiento que es, al menos, parcialmente correcto. Como todos los secretos guardados por Cybertronic, la verdad está sin duda enterrada en lo más profundo de La Torre.

El artículo proporciona un recuento histórico de eventos, que se ha visto ampliado por el tataranieto de Sassoon (él mismo un escritor del Luna Times), que ha entrevistado personalidades contemporáneas para proporcionar una voz en retrospectiva de lo que realmente ocurrió.

 

Subaro Yamazaki – mensajero de Mishima durante el Día Fundacional (entrevistado cuatro años después del Día Fundacional

Por favor, debe entender que es difícil hablar de esto. En aquel entonces yo no era un corredor de bolsa, simplemente trabajaba abajo con los otros mensajeros. Oh, teníamos grandes esperanzas de unirnos a las filas de los corredores de Mishima. Tristemente, sólo yo lo conseguí. Supongo que, después de ese día, los otros descubrieron que ya no tenían estómago para ello. ¿Y quién si?

Yo tenía veinte años, recién salido del programa de economía de la Universidad Zaibatsu. Mi trabajo era simplemente mover órdenes de compra desde y hasta el pozo. No sabía lo que estaba pasando, no más que los demás. Llevaba una orden de compra de 100.000 acciones de Heimburg. Cuando las ejecuté y recibí la confirmación, el precio había cambiado. La verdad, debe entender que estaba asustado. Me habían ordenado comprar un número concreto, pero en el momento en que fui a introducir la orden en el sistema el precio había cambiado. Pero no había subido, sino que había bajado. No podía entenderlo. Compramos las acciones, como todo el mundo.

Mis superiores habían visto lo que pensaban era un intento de OPA hostil sobre Heimburg esa mañana, ¿sabe? Para compensar esto, planearon comprar acciones para protegerla contra tal maniobra. Aún hoy no sé si se había corrido la voz, pero la gente estaba deshaciéndose de sus acciones, abaratando el precio. Fue como si, en el momento en que puse mi orden en el sistema, todo se derrumbase. Ya sé que suena ridículo, pero así es como me sentí.

Otros dicen lo mismo. Metieron sus órdenes sólo para descubrir que el flujo de órdenes había cambiado repentinamente. Acciones que estaban disponibles un segundo antes habían desaparecido. Acciones altas estaban cayendo en picado. Era como si el mercado, de alguna manera, hubiese cobrado vida y estuviera reaccionando a órdenes antes de que fueran introducidas. La Bolsa de Venus estaba aún peor, decía la gente. La diferencia horaria, supongo.

Bien, tras una hora de quiebra mis superiores habían perdido todo Heimburg ante varios compradores. Más tarde descubrimos que esos compradores eran fachadas de CII Holdings, que a su vez era una fachada de Cybertronic. En aquel entonces no teníamos ni idea. Tras perder Heimburg, recibimos una pérdida global del 12% en nuestros valores. Los corredores de bolsa eligieron la opción honorable. Desenvainaron sus wakizashis y se abrieron el vientre allí mismo, en la zona de operaciones.

Toda esa sangre. Y los gritos. Intentaron no gritar, ¿sabe?, pero no puedes clavar acero forjado en tus entrañas y no gritar. Los grupos a nuestro alrededor se detuvieron, pero sólo un momento.

Las acciones de todos caían en picado, ¿sabe? El mercado ya había perdido 800 puntos. Era el Armagedón.  Yo… cogí una de las hojas. Debería haber… No tuve el honor. Fallé. Más tarde, Mishima dijo que hice lo correcto. Los mensajeros éramos sólo testigos para la compañía en la Bolsa de Seipen ese día.

Evan Handler III – Corredor de bolsa para Capitol (entrevistado seis años después del Día Fundacional)

Sí, hay que concedérselo a esos chicos de Mishima, realmente lo hicieron, ¿no? Quiero decir, el resto de nosotros simplemente nos fuimos y nos emborrachamos, ¿no? Bueno, salvo por el tipo que se pegó un tiro, pero los de Mishima se lanzaron por todo eso del suicidio colectivo. Nunca he visto nada como eso.

Mira, fue un golpe para todos. No hay otra forma de verlo, pero así es el mercado, ¿no? ¿Ocurrió algo irregular? Por supuesto que sí. ¿Acaso crees que no pasan cosas irregulares en todo momento? Por supuesto que sí. La diferencia aquí fue la planificación y la ejecución. Nunca he visto nada como eso. Logísticamente, quiero decir, te diría que es imposible si no lo hubiera visto con mis propios ojos.

Cybertronic, conocida como CII aquel día, tuvo que tener los mejores pronosticadores del negocio haciendo horas extras. Diablos, igual ya tenían sus cerebros cableados con comptógrafos. No tengo ni idea de cómo podrían haberse adelantado a todos los cambios en el flujo de órdenes. Y quiero decir todos y cada uno. Estaban por delante. Eso no ocurre. Un puñado de buenas conjeturas, algo de información privilegiada… claro, podrías labrarte una carrera. Pero nada como eso.

Me retiré rico. ¿Sabes por qué? Porque no dejé que cosas como el Día Fundacional me preocupasen. Siempre hay alguien haciendo trampas. Siempre. Tu trabajo, mi trabajo, es hacerlo mejor, ¿sabes? Tenía mis zapatos sobre dos centímetros de sangre Mishima. ¿Sabes qué hice? Tomé aire, y volví dentro. Mientras todos los demás perdían la cabeza, algunos de nosotros fuimos lo bastante listos para empezar a comprar. Seguimos a esos chicos de CII. Eran los únicos calmados en toda la sala. Tenían esa mirada del tipo que tienes delante en una partida de póker que sabe que te ha ganado. Esa mirada presumida y segura.

Así que compré. Compré lo que estaban comprando. Conseguí recuperar algunas migajas para Capitol. Salí de los pozos, recibí una promoción. Así es como funcionan las cosas como esa. Lo siento pero es la evolución, ¿sabes? La sala es simplemente la evolución en avance rápido. Mishima no consiguió mantenerse, y los bichos más rápidos se quedaron el planeta ¿sabes? Y Cybertronic, ése fue el bicho más rápido de la sala. Pirateó el ADN de la evolución ese día. Aún hoy no tengo ni idea de cómo. De todas formas, saqué una promoción de todo eso. El mercado se estrella, y miles se suicidan por ello, pero yo conseguí una promoción. Capitalismo.

Robert Laramie – Técnico de máquinas computacionales (entrevistado diez años después del Día Fundacional)

Fui a la Bolsa de Seipen porque mi madre me echó de casa, así de simple. Tenía una tía ahí que se ofreció a colocarme. Sabía una cosa o dos de comptógrafos gracias a unas revistas de aficionados y mis chapuzas, y conseguí un trabajo manteniendo las máquinas del Tablero de Comercio. Tuve unos problemas en casa. Nada de lo que quiera hablar, pero dejé atrás una deuda y preguntas sin responder. Da igual, me fui y tenía un trabajo. Tío, si mi casa era un manicomio, este sitio estaba igual. Quiero decir que mi madre me mandó allí para apartarme de las drogas… pero las encontrabas por toda la bolsa también [risas].

Bueno, ¿qué esperabas? Es una vida rápida. Te quemas o ganas una fortuna en segundos. Por eso había comptógrafos, había que grabarlo todo. No eran listos, claro, no como ahora. Esto era antes de Cybertronic… bueno, obviamente. De todos modos, aún usaban tarjetas en aquella época. Supongo que parece ridículo ahora, pero usábamos tarjetas perforadas para introducir programas de forma manual en las máquinas.

Nadie me hizo caso después. Tuve que tragar mucha mierda, y acabé teniendo que buscar otro trabajo, pero te diré lo que vi. Las máquinas estaban vivas. Quiero decir, las tarjetas que metíamos no estaban indicando órdenes, ¿vale? Otra cosa lo hacía. Las máquinas estaban trabajando juntas. Todos esos tubos de vacío no dan ninguna inteligencia. Son sólo más capacidad de proceso. Pero eso no era lo que pasó ese día.

Las órdenes entraban, y algo las interceptaba. Había… no sé, un retardo. Alguien o algo estaba retrasando las órdenes lo justo para actuar sobre ellas antes. Rompieron el mercado, pero podrían haberlo hecho aún más grave. Lo que quiero decir es que no fue tan malo como podría haber sido. Tienes que hacerme caso con esto. Podría haber sido muchísimo peor. Toda la gente muerta y las grandes pérdidas, podría haber sido el final de todo. Lo habría sido, vaya, excepto porque creo que esa inteligencia estaba asegurándose de que no lo fuera. Sí, todos piensan que estoy loco, pero te digo lo que ví. Esas máquinas se encendieron como árboles de navidad. Había pensamiento detrás de esas luces. Es todo lo que tengo que decir. Tengo que trabajar.

Diana Lurectia – Mercador – Vicepresidenta del pilar AEM Cybertronic (entrevistada 20 años después del Día Fundacional)

Es inevitable que la gente culpe toda clase de tonterías. Máquinas inteligentes, la Legión Oscura, o incluso viajeros del tiempo. No se puede confiar en que los humanos se comporten de manera racional. Esa es la lección que se puede aprender del Día Fundacional. Actuamos racionalmente, nadie más lo hizo. La gente se permitió ser víctima de sus emociones. En Cybertronic estamos orgullosos de usar una lógica rigurosa para reprimir las emociones más egregias que el corazón humano puede presentar. El Día Fundacional era algo que nosotros en Cybertronic, CII en aquélla época, estábamos esperando. 

No hubo magia, ninguna precognición mística. Simplemente nos preparamos. Un grupo de inversores influyentes nos reclutaron por nuestra manera calmada y uniforme de hacer negocios. Nos prepararon para un momento en que el mercado hiciera un quiebro como un autobús fuera de control. Es algo inevitable, que ocurre tarde o temprano. Ninguno de nosotros sabía cuándo iba a ocurrir, pero estábamos preparados. En eso éramos como bomberos. No saben dónde será el próximo incendio, pero saben que lo habrá. Estábamos esperando por el próximo incendio. Simplemente resultó ser una conflagración que no podíamos haber imaginado.

Descarto totalmente la noción de que los inversores que nos juntaron a mí y a mis colegas preparasen la crisis. No necesitas dirigir a la humanidad para que cree sus propios desastres. Esa es una verdad eterna de la especie. Existen los que se dejan dominar por el pánico cuando ocurre, y los que no. ¿Quién cree que permanece al final?

 

Sam Veranase – director de Relaciones Públicas de Cybertronic (Actualidad)

Es lo que tiene el pasado, ¿no cree? Uno ve lo que quiere. No voy a sentarme aquí y decirle que todo lo que pasó en el Día Fundacional fue honrado. Es un hombre listo. Su tatarabuelo era un hombre listo. Sus lectores son gente lista. Claramente, algo pasó ese día.

¿Sé lo que fue? No, y tampoco lo querría. Mi trabajo son las relaciones públicas. Le doy vueltas a las historias. ¿No fue eso lo que escribió sobre mi después de que su reportero me entrevistara y usted le despidiese por, y aquí cito sus palabras textuales, “No mantener el punto de vista objetivo consistente con el buen periodismo”? Llámelo inventar si quiere. Todo el mundo lo hace. No hay una sola persona objetiva en todo el sistema solar.

Lo que puedo dar son hechos. Hechos que la gente suele olvidar mencionar sobre el Día Fundacional. Sí, hubo suicidios. Sí, el mercado se estrelló. Ninguno fue tan grave como los eventos de la fundación de las otras corporaciones. Guerra y sangre, gente aplastada bajo pezuña y bota, ése es el legado que la mayoría de fundaciones de corporaciones han dejado.

No voy a decirle que lo que hicimos fue correcto, pero defiendo lo que hemos hecho desde entonces. El futuro de la humanidad es algo que nos tomamos muy en serio. Ya ha visto lo que una guerra corporativa le hace al sistema, cómo nos sangra la sangre vital y los recursos que necesitamos para combatir a la Legión Oscura. Nosotros no empezamos guerras. No desplegamos fuerzas militares diseñadas para pacificar al público. Somos defensivos. Nuestra única agresión se puede encontrar en la mira de nuestra visión para el mañana.

¿Estáis leyendo esto, creyentes auténticos?

Esta es una señal pirata. Estoy intentando entrar en tu fuente. Espero que puedas leer esto. Todo lo que has leído antes es basura. Es el producto manufacturado de Veranase y su esquivo equipo. ¿Acaso crees que no retorcían las cosas hace 150 años?

Cybertronic está podrida hasta el núcleo. Su “Día Fundacional” nos debería haber dado a todos una pista. Así es como han operado desde entonces. El “Futuro de la humanidad” va a quedar en manos de los Apóstoles Oscuros si de Cybertronic depende.

Planearon la crisis y Veranase lo sabe. Las voces imparciales que has leído antes, las que hablan desde el pasado, están ahí para sólo para dar la impresión de ser objetivas e imparciales. Quizá Sam tenga razón. Quizá no hay una sola persona objetiva en todo el Sistema Solar. Pero estoy intentado serlo. Quiero la verdad. Espero que estéis ahí fuera, auténticos creyentes. Hago esto por vosotros.

Vuestro tío Zeph.

LA VERDADERA ESTRUCTURA DE CYBERTRONIC (I)