Toda la información que puedes consultar en las siguientes entradas sobre el trasfondo de la megacorporación Mishima, corresponden a lo publicado en la primera (1993) y segunda (1997) edición del juego de rol de Mutant Chronicles, junto con la primera (1995) y segunda (1998) edición de Warzone, juego de miniaturas y el posterior Ultimate Warzone (2004).

Proximamente, iremos publicando contenidos con todo el nuevo trasfondo publicado en la tercera edición del juego de rol de Mutant Chronicles (2014) y Warzone Resurrection (2013) juego de miniaturas.

LA MEGACORPORACIÓN MISHIMA: MUERTE ANTES QUE DESHONOR

“Como la población aumentaba al mismo tiempo que la dinastía Mishima, el control de los gobernantes sobre los vasallos decrecía al mismo ritmo que crecía la desilusión entre la gente. Se solicitaba ruidosamente la abdicación del Señor Supremo. La violencia y el caos dominaban a la megacorporación Mishima.

Y sucedió que, durante el nombramiento del Cardenal Randolph, el Señor proclamo que la dinastía Mishima y todo su trabajo y toda su tierra y todo su patrimonio nunca mas serían administrados toda la eternidad por el Señor Supremo, sino por sus tres Señores Herederos y los Señores Herederos de los futuros Señores Supremos.

A esto siguió un gran regocijo y la corporación fue prospera y feliz bajo el gobierno de los Señores Herederos. Pero pronto nuestros gloriosos Inquisidores y su infinita sabiduría vieron como la Oscuridad caía sobre la megacorporación Mishima. Las disputas entre los Señores Herederos ya no podían resolverse en las salas de reunión, y desembocaron en hostilidades que condujeron a la enemistad entre los accionistas y las madres de muchos jóvenes Mishimeses.

El Señor Supremo les previno de la Maldad para acabar con el conflicto, pero los Señores Herederos ya no respetaban a su Maestro. Le exiliaron a Luna mientras ellos continuaban con sus mezquinas guerras y hostilidades en el sagrado planeta de las visiones del Cardenal Randolph: el santo planeta de Mercurio.

Y estas luchas sangrientas fueron la señal más evidente de que la Oscuridad interior era una amenaza mayor que la de sus Legiones: cuando el hijo levantó la mano contra su padre y renegó de él”.

– La Primera Crónica, La Llegada de la Oscuridad y la Llamada del Cardenal / Alexander Horacio.

La Megacorporación Mishima: Los Caminos del Cielo

Logo de la megacorporación Mishima

Logo de la megacorporación Mishima

En la antigüedad, el Señor Supremo era la cabeza dirigente de la Megacorporación Mishima. Su palabra era Ley, y sus decisiones no se cuestionaban. Por debajo de él, los gobernantes más poderosos son los Señores Herederos, siendo uno de ellos el que se convertirá en el sucesor del actual Señor Supremo.

Tradicionalmente, cada Señor Heredero tenía la responsabilidad de las operaciones de Mishima en cada uno de los tres mundos principales en los que la Corporación tenía intereses económicos – Mercurio, Venus y Marte -, mientras que el Señor Supremo supervisaba el rumbo de la Corporación desde su palacio en Luna.

En el pasado, el Señor Supremo elegía al más digno de los Señores Herederos como su sucesor. El nuevo Señor Supremo escogía entonces a su propio sucesor, que heredaría su feudo en el momento de su ascensión al trono de Mishima.

En la actualidad, este sistema político potencialmente inestable ha conducido a Mishima prácticamente al borde del desastre. El poder del Señor Supremo se ha erosionado a la par que el poder de los Señores Herederos ha crecido.

El actual Señor Supremo, Nagoya, es visto como un viejo sin ningún poder real, lisiado y senil. Está rodeado por una corte de consejeros intrigantes, muchos de ellos a sueldo de los diferentes Señores Herederos. Con la excepción de su hija más joven, Sakura, que asiste a su padre diariamente en su corte de Luna, ninguno de sus otros hijos ve a su padre salvo en el Festival del Renacimiento.

Nadie sabe a quién escogerá como su sucesor, o si acaso hará lo impensable, y no escogerá ningún heredero.

El Señor Supremo y sus Señores Herederos

señor supremo de la megacorporacion mishimaEl actual Señor Supremo de la Megacorporación Mishima tiene otros dos hijos a destacar aparte de sus Señores Herederos, así como una docena de sobrinos y sobrinas. Los hermanos y hermanas del Señor Supremo murieron hace tiempo.

Nagoya ha gobernado Mishima desde la muerte de su padre hace 72 años, cuando el por entonces Señor Supremo falleció de una enfermedad crónica a la edad de 62 años. No debe sorprender que el actual Señor Supremo haya cumplido más de 100 años.

Nagoya no era el favorito para la sucesión en aquel momento, y la corte de Mishima se sorprendió bastante cuando el Señor Supremo Takashi señalo a su segundo hijo, Nagoya, en lugar de Kenju, el hermano mayor.

Kenju, para la sorpresa de todos, aceptó la decisión de su padre con una elegancia resignada y ofreció todo su apoyo y lealtad a Nagoya. No se pudo decir lo mismo del hermano más joven, Azumi, a quien la noticia no le sentó nada bien. Afortunadamente para Nagoya, el volátil Azumi desapareció una noche de su palacio de Marte, su habitación y su cama bañadas de rojo sangre, dejando de ser una amenaza para su hermano.

Kenju siguió en su puesto hasta que Nagoya pudo designar a su propio hijo, Moya, y en ese momento se retiró del servicio, entrando en una Escuela de Iluminación, desapareciendo de la escena pública.

Guardias del Señor Supremo de la megacorporación Mishima

Guardias del Señor Supremo de la megacorporación Mishima

Nagoya, el joven Señor Supremo, fue como un Viento Divino, impulsando a la Megacorporación hacia nuevas cimas de poder, tanto económico como militar. Su política de actuación y su estrategia fue inicialmente celebrada con gran entusiasmo por todo el mundo, y Mishima prosperó.

El Señor Supremo de Mishima tenía muchos secretos, proyectos privados que mantuvo ocultos a los ojos del resto del mundo, incluyendo a su propia corte.

En el momento en el que sus hijos alcanzaron el estatus de Señores Herederos, Nagoya empezó a pasar más y más tiempo en Luna sin apenas visitar el resto de sus dominios. En numerosas ocasiones el Señor Supremo viajó a lugares no especificados durante semanas, siempre bajo el pretexto de su búsqueda de Iluminación. Este abandono de sus deberes de gobierno sumado a su avanzada edad ha hecho que sus hijos asuman el manto del liderazgo con un hambre despiadado.

Esto ha supuesto una gran fuente de preocupaciones para el Señor Supremo, quien ve la escalada de hostilidades entre los Señores Herederos como un impedimento para el crecimiento de la Megacorporación, y sobre todo como algo que va más allá de los simples ritos de iniciación tradicionales entre los Señores Herederos.

Actualmente, su habilidad para controlar a sus hijos es limitada, y el clima reinante de guerra y oscuridad le ha aislado aún más. Como esa perdida de control ha sido posible que ocurra es un tema que da para bastantes especulaciones.

Sus otros dos hijos son Lord Hiaya, Primera Espada de la Corte de Supremos Señores, y la Princesa Sakura, quien ha servido como la voz de su padre desde que la salud del Señor Supremo ha ido empeorando.

LOS SEÑORES HEREDEROS DE MISHIMA

“El hombre superior, cuando se encuentra solo, no conoce el miedo ya que él es uno con todas las cosas. Un Mishima es Uno con todas las cosas.”

– Decimocuarto Pilar

Los tres actuales Señores Herederos se odian los unos a los otros apasionadamente. Esta enemistad se expresa en innumerables intrigas, escaramuzas, y los intentos de asesinato entre ellos han llevado a la antaño orgullosa Mishima al borde de la guerra civil.

corporación mishimaMientras los Señores Herederos apoyan a su padre en público, en privado le desprecian e ignoran sus súplicas de unidad. Aunque esta situación no es del dominio público, las otras Megacorporaciones y sus redes de inteligencia tienen lo que llevan buscando desde hace mucho tiempo: un fallo en la impenetrable armadura de la Megacorporación Mishima.

Para favorecer sus intereses, las otras Megacorporaciones hacen todo lo que está en su mano para promover esta rivalidad entre los Señores Herederos, interfiriendo en secreto con los asuntos internos de Mishima, respaldando a sus pretendientes al trono de Señor Supremo.

Las discusiones a puerta cerrada indican que los tres Señores Herederos si coinciden en una cosa, ninguno dejará sus feudos en el caso de ser el sucesor del Señor Supremo. Si el elegido para la sucesión retuviera el poder y los privilegios de sus feudos cuando el actual Señor Supremo muera, la brecha insondable que esto supondría en el protocolo podría desembocar, sin ninguna duda, en una guerra civil abierta con los otros dos Señores Herederos.

Los tres Señores Herederos son los más poderosos entre los grandes señores de la Megacorporación Mishima. Su poder e influencia se siente a lo largo de todo el sistema solar. Cada uno de ellos es enormemente rico, incluso para los estándares de las otras Megacorporaciones. Cada uno posee cientos de miles de fanáticos guerreros entre los buke, o clase guerrera. Cada uno de los Señores Herederos odia a los otros dos con un venenoso odio sin fin.

El Señor Heredero Moya

señor heredero moyaEl mayor de los hijos del Señor Supremo Nagoya, es el Shogun de Mercurio, y es sencillamente la fuerza militar más poderosa de Mishima. Lord Moya, el Príncipe de la Tierra y Maestro Supremo de Mercurio es también el más poderoso de los tres Señores Herederos. Como Shogun, domina la gran mayoría del ejército de Mishima, y ha sabido escoger con buen tino a sus aliados.

A lo largo de su carrera, Moya se ha congraciado con poderosos amigos, como la Unión Tambu y el Culto de la Sombra que Camina, y ha hecho que sus enemigos teman su ira. Muchos de los que se han opuesto a sus decisiones en el pasado no han vivido lo suficiente para lamentar dicha oposición.

Al principio, Moya guió su sección del imperio industrial Mishima con mano firme. Tiempo después de retiró al Jardín de las Delicias Celestiales, y solo ha sido visto ocasionalmente por el leal Hatamoto. Muchos creen que el espíritu del Señor Heredero Moya está roto a causa de la reciente pérdida de sus tres hijos en batalla contra la Legión Oscura, su autoimpuesta reclusión no ha hecho más que alimentar estos rumores.

La voluntad de Moya se expresa mediante su sombra, el General Nozaki, quien es más astuto y despiadado que el Señor Heredero de Mercurio. Nozaki se reúne con el recluido Lord Moya cada semana, y por la pura fuerza de su siniestra presencia ha mantenido intactos los dominios del Shogun.

Aun así, el encierro voluntario de Lord Moya ha dejado a Mercurio en un estado de incertidumbre. En una cultura basada en la voluntad y la visión de sus líderes, esta situación es equivalente a una eventual catástrofe.

El Señor Heredero Maru

señor heredero maruPríncipe de los Océanos, el más joven de los hijos de Nagoya, es el segundo en la línea de sucesión, y el gobernante de los dominios de Mishima en Venus. Aunque es el más joven de los Señores Herederos, su linaje y su posición le convierten en el Shogun de Venus, y por ello responsable de los intereses de la megacorporación en el planeta jungla.

Aunque llegó al poder por la prematura muerte de su hermano mayor, Maru es un verdadero hijo del Bushido, y es un ejemplo viviente de las virtudes de este legendario código de conducta. Hasta que ascendió a la posición de Señor Heredero, fue el líder de las tropas de su hermano y ha visto mucha acción en primera línea de combate en las Zonas de Guerra de Venus.

Maru es adusto, vigoroso e instintivo, el parangón de las míticas virtudes de los Samuráis. Solo es completamente feliz luchando en primera línea de combate, y es frecuente verlo en compañía de Samuráis y luchadores de todo tipo.

Algunos sostienen que esto le hace descuidar sus restantes deberes. El insiste en que este es un aspecto necesario -y que se deja de lado demasiado a menudo- del liderazgo, para consternación de su padre, aunque su hermana, Mariko apoya sin reservas el derecho de su hermano de ser cortado en pedazos en el campo de batalla.

Su feudo de Venus es increíblemente rico; dicho crecimiento no ha hecho más que aumentar desde su ascensión a Señor Heredero. Pero el poder de Maru se resiente por su constante necesidad de participar en combates que arruinan aun más un mundo ya destrozado por la guerra.

Por este motivo Maru tiene poco tiempo para dedicarse a las intrigas palaciegas entre los Herederos. Aun así, esta convencido de que uno de ellos ha sido el responsable de la muerte de su hermano. Una vez que esto se demuestre, el honor demanda que la venganza sea suya.

Por su firme adhesión al Bushido, Maru apenas tolera a la Hermandad, encontrándoles faltos de Iluminación y, sobre todo, unos intrigantes oportunistas. Hasta el retorno de la Legión Oscura, sus puntos de vista eran ampliamente compartidos, y fue capaz de mantener a la Hermandad fuera de sus dominios. Sin embargo, con el retorno de la Legión, Maru se encuentra en una posición delicada, con escasa ayuda por parte de los jefes que lideran la defensa de la humanidad.

La Señora Heredera Mariko

señora heredera marikoPrincesa del Cielo, es una hermosa e independiente joven que, pese a ser mayor que Maru, está por detrás de él en la línea sucesoria. Mariko es la Shogun de Marte, posiblemente el más insostenible de los Shogunatos.

Los Daimyos de Marte son un puñado de rebeldes según los estándares de Mishima, más en la tradición medieval europea de las baronías comandadas por codiciosos nobles. Los excesos de los Señores de Marte han dado lugar a numerosos y desafortunados incidentes entre las Corporaciones, lo que ha puesto a prueba las considerables habilidades diplomáticas de Mariko.

Consciente de que ser mujer es un impedimento en la corte de Mishima, Mariko ha forjado su base de poder fuera de las estructuras del Clan. En particular, ha establecido fuertes conexiones con la Hermandad, permitiendo la presencia de consejeros espirituales de la Hermandad en su Corte. Ha reconocido abiertamente el poder del Cardenal y, como pago, disfruta de su considerable influencia y apoyo.

Dicha relación ha demostrado en más de una ocasión ser una ayuda inestimable, especialmente cuando la Curia ha expresado su indignación por la existencia de las Escuelas de Iluminación, o por la cuestionable tecnología empleada por la Corporación. A la luz de esta relación, se muestra extremadamente cauta a la hora de prestar atención a las tradiciones culturales de Mishima y a patrocinar demasiadas Escuelas dentro de sus considerables dominios.

Actualmente, su cuidadosa lucha de poder en Marte la ha colocado en conflicto directo con Imperial y Capitol. La creciente tensión ha hecho que a Mariko le resulte más complicado proceder con su habitual diplomacia. Más importante, ella debe sobrevivir al examen de su propia gente, ante los que no puede permitirse una retirada frente a un adversario masculino.

Afortunadamente, el regreso de la Legión Oscura ha permitido que Mariko tenga algo más de espacio para respirar.

TECHNO-FEUDALISMO

“El poderoso viento no sopla toda la mañana. Tampoco la repentina lluvia cae durante todo el día. Ni cielo ni tierra saben de cosas duraderas, sin embargo, Mishima permanece”

– Venerable Sabio Yuroji

corporación mishimaLa megacorporación Mishima es la más feudal de todas las Megacorporaciones. Su elite gobernante recibe el nombre de Samurai, y cada uno de ellos jura lealtad a un Señor Feudal, que será su maestro. A menos que se sea un Samurai del escalafón más bajo, dicho Samurai podrá a su vez tener vasallos, los cuales le habrán jurado obediencia.

Los Samuráis son los soldados, policías y administradores de la Corporación. Solo ellos pueden tener propiedades, solo a ellos les está permitido portar las espadas ceremoniales, solo ellos pueden ponerse el poderoso traje de combate del verdadero guerrero Mishima, el Meka.

Es el deber de todo Samurai obedecer a su Señor Feudal, sin preguntas, incluso si ello conlleva la muerte. Como pago por esta lealtad, el Señor Feudal le provee de comida, armas, vivienda y un salario. Los Daimyo son los Samuráis del más alto rango, y son recompensados con “estados industriales” de su propiedad, llamados Keiretsu.

corporación mishimaUn Keiretsu puede variar desde un pequeño complejo industrial a un vasto territorio con numerosas instalaciones. Muchos de los mas ancianos y poderosos Señores de los Samuráis han dominado sus Keiretsus desde la fundación de la megacorporación, y están tan arraigados en su estatus de mando para con sus siervos como ellos lo son para el Señor Supremo y sus herederos. Mantener uno de los feudos más bajos dentro de los Keiretsu no es tarea fácil.

Los Samuráis de rango más bajo pueden ser privados de su estatus y tener sus feudos absorbidos dentro de las filas de su Señor Feudal. Es muy común entre los caídos en desgracia el perder sus feudos y que estos sean dados a otros Samuráis más favorecidos. Mientras un Samurai gobierne un Keiretsu, puede usar los ingresos que este genere de la forma que el crea más adecuada. Cuanto más grande sea un feudo, mayores serán los ejércitos que un Daimyo pueda mantener y mayor será su influencia dentro de la política corporativa.

corporación mishimaComo muchos de los Samuráis están en constante entrenamiento y desarrollo de sus habilidades para el éxito en combate, generalmente suelen delegar en sus “aide de camp” la administración de los Keiretsus. Esos ayudantes reciben el nombre de Sombras. Son siervos de confianza, habitualmente viejos Samuráis demasiado ancianos o lisiados para ser útiles en combate. Una Sombra es responsable de supervisar diariamente las operaciones de negocios, lo que da al Samurai libertad para practicar sus “artes” (de combate), servir a su Señor o dedicarse a las eternas intrigas que se dan entre la clase dominante de Mishima.

ESTRATEGIA DE NEGOCIO

Algunos dicen que la decadencia moral de la una vez gloriosa megacorporación Mishima se refleja en sus política empresarial. Otros califican como genial la dirección económica de Mishima, inteligente e implacable, adaptada a las circunstancias actuales. En cualquier caso, el ascenso del imperio comercial de Mishima ha sido asombroso.

corporación mishima

En muy poco tiempo, han conseguido llegar a ser la segunda corporación más grande, después de Capitol, fabricando absolutamente de todo, y a menudo a un coste menor y con un diseño más atractivo. La receta: métodos empresariales implacables, bajos costes de desarrollo (plagios), el mayor presupuesto para espionaje industrial de todas las corporaciones y por supuesto, la calidad inherente del trabajo, y la voluntad para ser el mejor.

Esta estrategia hace que los fabricantes de sus propios productos puedan concentrarse en acabar y mejorar los modelos y productos ya existentes en vez de desarrollar nuevas mercancías. Al convertir el plagio en una forma de arte, Mishima ha obtenido una considerable ventaja sobre sus competidores. Si Bauhaus lanza un coche nuevo. Mishima puede copiarlo y vender uno similar por la mitad de su precio. Además, llenando literalmente las estanterías de las tiendas con sus propios productos (quizá incluso con el mismo producto empaquetado de muchas formas diferentes) se aseguran de conseguir la máxima exposición.

Mishima tiene fama de cumplir siempre sus tratos, aunque son incluso mas conocidos por su perspicacia para negociar. Sus abogados mercantiles solo son igualados en este área por los de Cybertronic. Es realmente difícil conseguir buenos tratos con socios de Mishima (a menos que ellos quieran por razones estratégicas).
Maestría y Competencia

El arma que ha dado a Mishima una fuerza con la que ser identificada es la habilidad para fabricar ingentes cantidades de equipo de alta tecnología a bajo coste. Esto proporciona al comprador alternativas más baratas al equipo Capitol o Bauhaus, aunque tienen un inconveniente.

El diseño y la tecnología utilizadas han hecho que el equipo fabricado en Mishima sea mas caro de reparar que de fabricar. Esto tiene atractivo para el mercado masivo pera ha dado a Mishima mala reputación en la industria militar, especialmente entre los mercenarios independientes que necesitan poder arreglar el equipo con sus manos en plena batalla.

El combate diplomático

El tercer Señor Supremo Mishima, Taro, tenía un dicho: “No merece la pena luchar por aquello que no se pueda conseguir con violencia”, que refleja bastante bien las relaciones de la megacorporación Mishima con sus competidores. Cuando un negociador de Mishima ha decidido conseguir algo, emplea cualquier medio a su alcance.

El Cartel

El representante de Mishima en el Gran Consejo del Cartel es nada más y nada menos que el propio Señor Supremo, el cual debería, teóricamente, garantizar una actitud fuerte. Sin embargo, ni siquiera los representantes de las otras corporaciones respetan al Señor Supremo. El Señor Supremo es una marioneta sin, poder real, y si una corporación quiere negociar con Mishima o presentar una protesta formalmente, se la presentan a Lord Moya.

La Hermandad

La relación entre Mishima y la Hermandad puede describirse como tirante, por no decir algo más. La megacorporación Mishima ha permitido a la Hermandad el acceso completo a su organización y se pueden encontrar Observadores de la Hermandad en todos los niveles de la organización. Esto no quiere decir que hayan ocupado Mishima. Los arrogantes oficiales de Mishima pueden echar a los Observadores en cualquier momento. Encarcelarlos o incluso ejecutarlos. Se presentarían las debidas excusas a la Hermandad y los secretos de Mishima estarían a salvo. Esto es sumamente frustrante para el Cardenal y la Hermandad, que no tiene ni idea de como abordar este problema.

Por ahora prevalece una insegura paz entre la Hermandad y Mishima. Normalmente, el hombre de Mishima siente una lealtad más poderosa hacia la corporación y su señor, su jefe mas cercano, que hacia la Hermandad. Pero los tiempos están cambiando y los Inquisidores están consiguiendo más y más influencia sobre el hombre común, principalmente debido a la amenaza creciente de la Oscuridad.

Todo esto no es visto con buenos ojos por la aristocracia, pero mientras las otras corporaciones sean fuertes defensoras de la Hermandad, Mishima mantendrá las apariencias. Pero Longshore es todavía uno de los pocos sitios donde un Inquisidor puede temer ser desafiado, y los grandes Señores de Mishima los únicos que pueden desafiarles abiertamente sin miedo a represalias.

LOS SEÑORES DE MISHIMA

Aunque los Señores Herederos controlan técnicamente a sus respectivos vasallos, éstos delegan en los Señores, la nobleza de Mishima. Los Señores son responsables de un área de negocio concreta (importar o fabricar un producto en particular) o de una localización geográfica. La tradición exige que esta responsabilidad permanezca ligada a una familia en particular de Mishima.

Los Señores deben entregar un diezmo anual a su Señor Heredero. Este puede solicitar la ayuda militar se sus Señores. Si el Señor no paga sus impuestos, el Heredero puede embargar las propiedades del Señor o entregárselas a otra familia. Todo mishimés debe fidelidad al Señor de su territorio y a su correspondiente Señor Heredero.

El Mishimés

corporación mishimaComo una onda en un estanque, la megacorporación Mishima se ha propagado a lo largo del Sistema Solar dejando una huella que pocos pueden ignorar. Mishima es única debido a que “la voluntad de servir” está en el corazón de todos sus ciudadanos, independientemente de su posición dentro de la Compañía.

En cada situación, los empleados de Mishima harán todo lo que este a su alcance/en su mano por su superior –no necesariamente ha de ser el Señor Supremo, también por su Señor Heredero o por sus vasallos. Muchos sacrificarían sus vidas sin dudarlo si así se les ordena.

Está absoluta y estricta dedicación al servicio está basada en unos estrictos códigos de conducta, llamados los 28 Pilares por el papel que desempeñan al sostener los fundamentos de la sociedad Mishima. Estos pilares esbozan un sistema ético de creencias que todo súbdito de Mishima sigue desde su nacimiento. Los principios fundamentales entre los 28 Pilares son:

Familia

Samurai de la megacorporación Mishima

Samurai de la megacorporación Mishima

Un miembro de la megacorporación Mishima nunca traerá el deshonor a su casa. Cada miembro sigue respetuosamente el camino familiar y construye su reputación engrandeciendo la de su familia. De esta manera cada miembro de Mishima está conectado con sus ancestros, pudiendo remontarse en su linaje varios miles de años. Así como cada familia sirve a otras familias de posición más elevada, el Señor Supremo se convierte en el Padre de la extensa familia conocida como Mishima
Tradición y Obediencia

Los “Mayores” (Elders) llevan las riendas del poder auténtico en la sociedad Mishima. Sus órdenes deben ser obedecidas sin preguntas, ya que el camino iluminado de los Ancestros que sirve de guía a la Sociedad está por encima de toda cuestión. Esta manera de guiar los destinos de Mishima por los “Mayores” de la Sociedad refuerza la adhesión a las tradiciones corporativas que prevalecen en la cultura de Mishima.

Lealtad

Los empleados de la megacorporación Mishima nacen en una extensa familia, y desde su primera bocanada de aire, están bajo el cuidado y la protección de la Corporación. Desde la infancia, los siervos de Mishima aprenden que deben dar las gracias a la megacorporación por cada comodidad que disfrutan y por la felicidad que experimentan. Con ello, comprenden que todo lo que tienen les es concedido por obra y gracia de el Señor Heredero, y sobre todo, que en cualquier momento pueden perder dichos privilegios.

Gloria y Honor

Hatamoto de la megacorporación Mishima

Hatamoto de la megacorporación Mishima

Para un miembro de Mishima, preservar el buen nombre de Tu Corporación, Tu Familia y de Tu persona, es primordial. Cada ofensa debe ser correspondida debidamente, y cada ataque debe ser devuelto.

Ningún miembro de la megacorporación Mishima tiene miedo de morir honorablemente por la gloria de Mishima, ya que eso aumenta el honor de Su Familia, lo que garantiza beneficios tanto espirituales como materiales.

Cada día, ceremonias conmemorativas se celebran para honrar a los caídos en servicio a la Corporación, siendo honrados por encima de los demás.

Son principios como estos los que han permitido a Mishima prosperar en una galaxia hostil y forjar un Imperio que se ha convertido en la segunda Corporación del Sistema Solar.

 

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