Toda la información que puedes consultar en las siguientes entradas sobre trasfondo, corresponden a lo publicado en la primera (1993) y segunda (1997) edición del juego de rol de Mutant Chronicles, junto con la primera (1995) y segunda (1998) edición de Warzone, juego de miniaturas y el posterior Ultimate Warzone (2004).

Proximamente, iremos publicando contenidos con todo el nuevo trasfondo publicado en la tercera edición del juego de rol de Mutant Chronicles (2014) y Warzone Resurrection (2013) juego de miniaturas.

Te damos la bienvenida a Mutant Chronicles. Adéntrate en sus secretos…

El Éxodo

Los últimos años de una Tierra moribunda…

Las cosechas se han arruinado y las naciones se mueren de hambre. La población se agrupa temiendo la constante amenaza de guerra total. Millones de desesperados piden a gritos ser liberados de su planeta natal envenenado.

En las salas de juntas de las grandes torres corporativas se hacen planes, que maduran en secreto durante décadas. Se construyen brillantes naves plateadas de costes desorbitados. Se reforman planetas enteros según los dictados de los científicos corporativos.

Se tiende una capa atmosférica alrededor de la Luna. Los desiertos rojos de Marte se vuelven fértiles. Florecen las junglas bajo las nubes de Venus. La Tierra se saquea y explota para poder llevar a cabo este impresionante proyecto hasta que llega el día en el que todo está preparado y las corporaciones anuncian su plan.

Ahora hablaré del Éxodo, de los millones de personas que subieron a las grandes Arcas, elegidos de entre los mejores y más brillantes de cada Corporación, y de los llantos y lamentos de los que fueron abandonados para vagar por siempre por las Tierras Malditas y de los tumultos y protestas de todos aquellos que supieron demasiado tarde que no se contaba con ellos.

Ahora las banderas de las Megacorporaciones ondeaban jactanciosamente al viento de los nuevos mundos.

Fue una época de esperanza, terror y promesas rotas, el amanecer de una nueva era.

Los hijos de las Megacorporaciones aterrizaron en los lugares preparados para recibirles. Cada corporación tenía un sueño, una visión particular de un mundo perfecto, un ideal al que aspiraban todos sus ciudadanos. Cada corporación luchó por conseguir ese ideal en los nuevos mundos del reformado Sistema Solar.

Los orgullosos Pioneros de la poderosa Capitol pusieron pie en el suelo de Luna, y empezaron a construir la ciudad más grande que jamás conocerán los nuevos mundos. Se apropiaron de las fértiles llanuras rojas de Marte y colonizaron sus Tierras de la Libertad.

Los Constructores de Bauhaus trabajaron en las junglas sofocantes y archipiélagos volcánicos de Venus, para levantar ciudades, fábricas y enormes fincas. Lucharon contra los poderosos monstruos y las terribles condiciones del entorno para construir un orden nuevo y perfecto.

Los comprometidos ciudadanos de Mishima excavaron sus ciudades-caverna bajo las arenas ardientes de los desiertos de Mercurio. El gran inframundo se pobló rápidamente. Donde una vez sólo hubo oscuridad, ahora brillaba la luz. Los mineros cavaron profundamente y sus herramientas brillaban al rojo blanco. El Señor Supremo de Mishima sonrió cuando vio que su obra era buena.

Imperial luchó para hacerse sitio en el superpoblado Sistema Solar enviando grandes destacamentos de Conquistadores para obtener territorios por todo el Sistema Solar y para explotar los terrenos desconocidos del cinturón de asteroides y los mundos exteriores.

Los trabajos eran incesantes por todas partes. Todos los nuevos mundos del hombre eran un hervidero de actividad. Se fundaron grandes ciudades y se establecieron grandes rutas comerciales. Con toda esta actividad, solo había un lugar que permanecía tranquilo. La vieja Tierra permanecía ignorada degenerando hasta la barbarie. Era una madre senil abandonada por sus hijos. Sus habitantes no albergaban ninguna esperanza y las arenas engulleron sus ciudades.

 

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